¿Hay aprestos ante el terrorismo internacional?

Por: Rodolfo Mazzino*

Quienes tratan o hablan sobre el estado de indefensión en la ARGENTINA ponen la atención excluyente en la Seguridad Interior y en un único flagelo: la inseguridad producida por los delitos comunes reiterados, sencillos y graves. Esa dedicación   a una de las partes del todo supone un error inconcebible, porque el todo es la SEGURIDAD NACIONAL que se presenta como “el estado social a alcanzar cuando se reducen al mínimo posible las interferencias externas e internas que puedan afectar el desarrollo de la Nación y el bienestar de los ciudadanos” (Resolución ONU 1986).

Y no hay otra forma de asegurar esas condiciones favorables para que los ciudadanos vivan mejor que la que se vaya a conseguir mediante la ejecución de “una DEFENSA NACIONAL activa que ejecute medidas políticas, económicas, psicosociales y militares, externas, internas y en el ciberespacio, para hacer frente a las interferencias posibles, probables y reales” (Resolución ONU 1986).

En consecuencia, uno de los paradigmas de la indefensión está en este absurdo: La Ley 23.554/1988 (Defensa) establece que las FF.AA deberán “accionar contra oponentes externos y apoyar a las fuerzas de Seguridad en el marco interno” en tanto que su Reglamentación (Dcto PEN 727/2006) impone “solo accionar contra fuerzas equivalentes de Estados agresores”. En consecuencia, se excluye el accionar contra “otras agresiones” (Resolución ONU 3314/1974) tales como guerrillas, bandas armadas y otros elementos que se incluyen en las Nuevas Amenazas, como el TERRORISMO, el Narcotráfico, el Crimen Organizado y otros ocho indicadores (OEA, Declaración de MÉXICO del 27/28 de Octubre de 2003). Pero esto tiene otra implicancia desalentadora, a saber: La Ley no orienta sobre las consideraciones y los procedimientos inherentes a los otros campos de la DEFENSA NACIONAL, es decir, el político, el económico y el psicosocial. Error muy grave para desalentar el accionar del TERRORISMO en el marco de la SEGURIDAD NACIONAL.

Ahora bien, qué se desprende de la Ley 24.059/1992 de Seguridad Interior que trata de fronteras adentro y para contrarrestar el delito común y algunas otras situaciones especiales: 1) Que los paradigmas a tener en cuenta son estos: a) La represión no es un procedimiento apto; b) La Inteligencia Interior está prohibida para las FF.AA y muy condicionada para las demás Fuerzas Legales (las de Seguridad y las Policiales), 2) Que no considera medidas de acción sicológica ni preventivas de ciberseguridad para combatir la propaganda de las ideologías que se anteponen a los delitos más graves, tal el caso del TERRORISMO.  Luego, tampoco propicia la mejor manera de contrarrestarlo en tanto pueda afectar a la SEGURIDAD NACIONAL.

En consecuencia, como el concepto de DEFENSA NACIONAL no forma parte del saber o del interés político, nos encontramos con esto a la hora de actuar contra el TERRORISMO INTERNACIONAL (¿y por qué no contra el local?): El estado deficiente de la Inteligencia Estratégica Nacional, cuyo foco debería estar en el exterior, así como los pobres aportes que ofrece a las Estrategias Sectoriales de las Fuerzas Legales (Militares, de Seguridad y Policiales), no alcanzan para establecer los resguardos más adecuados para tratar de enfrentar las probables acciones del  TERRORISMO en  los espacios nacionales, incluido el ciberespacio, y para desalentarlos en los que se disponen en el exterior.

Las FFAA están impedidas de actuar en el marco interno pues su Reglamentación actual lo excluye, taxativamente.

Las Fuerzas de Seguridad, principales instrumentos para intervenir en la Seguridad Interior, tienen como misiones primarias resguardar las fronteras terrestres (GN), el mar argentino y las vías navegables interiores (PNA). Pero están pasando por una larga permanencia en el accionar urbano, centralizada sus tareas en la contención de desbordes sociales y en la prevención del delito común, actuando en el orden urbano con cierta buena eficacia en la contienda contra el narcotráfico. Reducir las funciones principales que les asignan sus respectivas Leyes y Reglamentaciones  resulta por demás contraproducente para hacer frente al TERRORISMO.

La Policía Metropolitana y las de las Provincias, organizaciones con foco en el accionar urbano, no cuentan con la mejor formación y el entrenamiento especializado para ejecutar la prevención contra las acciones terroristas, habida cuenta que las mismas van, normalmente,  contra las personas y los objetivos de importancia que pueden producir resultados que conmocionan a la población.

La Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) resguarda las instalaciones y los movimientos de personas y equipajes en los aeropuertos controlados por la ANAC (Dcto 1770/2007) y la EANA (Ley 27.161/2015). Además de esas funciones específicas, colabora con las Fuerzas de Seguridad y las Policiales en la contención de los delitos comunes. Con esa dualidad de acciones y sin datos concretos proporcionados por la Inteligencia Estratégica Nacional, poco podrá hacer contra el TERRORISMO en su ámbito específico.

Así llegamos a un punto muy importante para entender y responder a las acciones terroristas, cual es el de conocer: 1) La estrategia terrorista, para poder tratar de frenarla antes que se produzca el acto terrorista localizado. La reunión de Información Exterior (Secretaría de Inteligencia – Servicio Exterior de la Nación – Agentes especiales), y la  de Información Interior (Fuerzas Legales) resultan imprescindibles para contrarrestar los efectos que se puedan producir; 2)  Los lazos o alianzas que ligan a determinados terroristas con los de otras Organizaciones similares y con determinados Estados.

Ambas cuestiones señaladas serán esenciales para controlar parte de la incertidumbre que hace a un posible accionar en el País, o contra el País en el exterior.

La incertidumbre deberá ser la motivación fundamental del Gobierno para evaluar el peligro que puede representar un posible accionar terrorista. La coordinación con Estados amigos o aliados será fundamental para: 1) Aumentar el caudal de la información; 2) Procurar que se niegue la entrada al País de personas que posean antecedentes desfavorables o perjudiciales como para comprometer el alcance de la SEGURIDAD NACIONAL.

Atacar a los terroristas en el lugar de los hechos será el último recurso. Precisamente por eso, la preparación y el entrenamiento intensivo de las tropas especiales de asalto, incluidas las de las FFAA, deberá considerar especialmente que  el enfrentamiento armado será letal y con daños colaterales no deseados, en vista de lo cual la Nación deberá ser advertida que el objetivo terrorista puede ser alcanzado pese a las previsiones adoptadas. Y prevenir el caos consecuente será otro asunto a tener en cuenta.

Epílogo:

“…También a partir del 2008 (la ARGENTINA) fue reacia durante mucho tiempo a recibir al Comité contra el Terrorismo (resolución 1373/2001 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Comité de lucha contra el TERRORISMO) o a participar en la OEA de los cursos de capacitación contra el TERRORISMO INTERNACIONAL. Nuevamente la pregunta inicial es relevante: ¿Qué se está haciendo o previendo para evitar que la Argentina vuelva a sentir el flagelo del terrorismo internacional?”. (Ex Vicecanciller Roberto García Moritán en Infobae del 09/01/2015).

Sirva esta expresión autorizada para activar aún más la conciencia de quienes deberán alistar la DEFENSA NACIONAL para hacer frente al TERRORISMO y poner en el máximo valor a la SEGURIDAD NACIONAL.

C.A.B.A, 20 de Agosto de 2017

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(*) El autor es Coronel (R), Oficial de Estado Mayor, Licenciado en Estrategia y Organización (IESE) y Coautor del “Proyecto FEDERACIÓN”, de Mutuales FFAA, Seg y Pol (s)

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