La pretendida Antártida Argentina

 

Mazzino R

Por Rodolfo Mazzino*

Pretendida, porque aún no es nuestra, jurídicamente. Pero hay reclamos de soberanía territorial que se iniciaron en 1961. También, ocupaciones de pequeños espacios territoriales que datan de 1884 en adelante. Esos son los que sostienen la pretensión de incluir al Sector dentro de las fronteras de la Patria. Hombres, mujeres y hasta niños habitaron por un tiempo en esa porción del continente más inhóspito del planeta. El trabajo realizado fue y sigue siendo técnico y científico. Pero la atención que recibieron las dotaciones más recientes ha venido degradándose desde el 2007. Lo ocurrido al comienzo de este año debería ser motivo de gran preocupación, pues pone en tela de juicio la capacidad para sostener la pretensión de referencia, aunque nada de lo que se haga en el Sector acredite soberanía. La solución depende tan solo de una decisión política sensata, sin prejuicios y eficiente en su realización.

Para comprender la magnitud de las consecuencias que se derivan de la incomprensible Campaña Antártica 2013 (N° 109) ordenada por el Ministerio de Defensa, que está aún en ejecución pese a que la época apropiada para su desarrollo debió haber sido la incluida entre fines de Diciembre 2012 y mediados de Febrero de 2013, es preciso tener en cuenta que la primera y principal política de Estado que se construyó a partir de 2003 fue la de llevar a las Fuerzas Armadas a su mínima expresión operacional mediante la restricción presupuestaria más intensa que se tiene conocimiento.

En lo que interesa más al caso en cuestión, la anulación de la capacidad logística propia, la carencia absoluta de movilidad estratégica y la insignificante capacidad de movilidad táctica son ejemplos inapelables del daño que se ha causado al Estado, como veremos más adelante.

La primera conclusión que debería causar extrema preocupación es que esa política obedeció a la exclusiva voluntad del Poder Ejecutivo Nacional, apoyado por la mayoría oficialista de miembros del Congreso que impidió el cumplimiento de lo dispuesto en la Constitución Nacional en su artículo 75, N° 27 y en la Leyes afines al asunto en cuestión. Por ende, la responsabilidad del PEN es toda suya, aún cuando en el comunicado de Prensa de la Presidencia de la Nación del 29 de Marzo de 2013 se haya hecho conocer que “…el Estado Mayor Conjunto de las FFAA (EMC) tiene la responsabilidad primaria en la planificación, dirección y ejecución del sostén logístico de la Campaña 2013…”.

Eso último es tan cierto como que surge de los siguientes documentos:

– Dcto. 1691 del 29 de Noviembre de 2006 (Organización y Funcionamiento de las FFAA) que estableció que “…el Instrumento Militar (IM) deberá estar capacitado para ejercer el control efectivo de los espacios terrestres, marítimos y aéreos de la Nación, incluyendo infraestructuras y objetivos de valor estratégico…ejecutar operaciones en todo tipo de ambientes geográficos…hacer uso efectivo de la movilidad estratégica y táctica…”.

– Dcto. 1714 del 10 de Noviembre de 2009 (Directiva Política de Defensa Nacional) donde consta que “…Las misiones subsidiarias del IM no deberán suponer modificaciones a las organizaciones y funciones previstas por la DN. Tendrán prioridad las operaciones ONU u otras según lo determine el PEN, como ser el sostén logístico para la ANTÁRTIDA…el EMC deberá afianzar el adiestramiento conjunto y el del COMANDO CONJUNTO ANTÁRTICO (COCOANTAR) que le depende…”.

Pero, a tenor de lo precedente, no escapará al criterio del lector que el desarrollo anormal de la Campaña 2013 ha sido consecuencia directa de la decisión del PEN de hacer de la ARGENTINA un estado con FFAA irrelevantes, casi al estilo de los VEINTICINCO países que carecen de las mismas (4 Estados y 21 Micro-estados). Al inadmisible incumplimiento de lo establecido en los decretos de referencia se debe agregar el hecho de que los espacios geográficos nacionales a controlar suman más de TRES MILLONES SETECIENTOS MIL Km2, de los cuales 1.461.597 Km2 corresponden a la Provincia de TIERRA del FUEGO, ANTÁRTIDA e Islas del ATLÁNTICO SUR (965.314 Km2 serían de tierra firme).

Despreciar lo considerado hasta aquí sobre el IM da cuenta de la incomprensión respecto de la responsabilidad estratégica nacional y militar conjunta que se debe asumir en relación con la ANTÁRTIDA. Salta a la vista que las siguientes cuestiones de máximo interés no han sido tomadas en cuenta por el Ministerio de Defensa con la seriedad que merecen, ni tratadas con la eficiencia que es dable de esperar:

El reclamo de Soberanía: Las presentaciones formales se iniciaron en 1961; se apoyan en actos que denotan ocupación pacífica desde 1884 en adelante. Lamentable resulta el hecho de que se carece de capacidad para la defensa, el control y la prevención en el Sector reclamado debido a que el IM carece de los medios adecuados para cumplir semejantes funciones, que alcanzan al mar adyacente, también.

La Campaña Antártica: La dependencia de la ARGENTINA en cuanto a personal, medios y equipos contratados en el extranjero para el sostén logístico es una enorme e imperdonable limitación autónoma dados los riesgos que eso implica, algunos de los cuales han sido identificados en la Campaña 2013 (inicio en Febrero cuando debió de comenzar en Diciembre, contratos oscuros, sin buque rompehielos, buque polar en operaciones con contrato cumplido y serias limitaciones para operación de helicópteros, helicóptero contratado con pilotos con escasa experiencia para el tipo de tareas a realizar en la Región, relevo de parte del personal de las Bases ESPERANZA y SAN MARTÍN enviado en buque turístico ruso a Base FREI (Chile) para seguir viaje en aeronaves contratadas, compra en 2011 de dos helicópteros rusos MI 17 que no pueden ser utilizados por falta de accesorios imprescindibles para las tareas a ejecutar, costos cuestionables como consecuencia de las contrataciones defectuosas).

A su vez, esa forma de trabajo es la demostración más ajustada y significativa de la falta de capacidad para ejecutar una operación estratégica conjunta que debería desarrollar el IM en orden a las responsabilidades asignadas al EMC. Se revela una falta de sensatez, además, en tanto que las características geográficas particulares y las condiciones climáticas extremas en la Región Antártica están indicando que el Comando Conjunto Antártico debería ser el componente más idóneo y completo para realizar todas las operaciones logísticas especiales que se requieren en el Sector.

La conclusión final ante las consideraciones precedentes indica que el empleo de los medios del Instrumento Militar aparece como más rentable frente al que provenga desde el extranjero, porque así lo señalan estas consideraciones: la estrategia nacional a aplicar a la ANTÁRTIDA ARGENTINA, las disposiciones contenidas en los Decretos 1691/2006 y 1714/2009 y la reducción de costos que se logra con el empleo del COCOANTAR y su proximidad al Continente Antártico.

El despropósito de lo conocido al respecto de la Campaña 2013 en desarrollo y la vergüenza que provocan ciertas acciones ocurridas no radican solo en un planeamiento irrazonable y una ejecución deficiente sino, además, en el trato desconsiderado que se le ha dado a una operación de trascendencia para el personal con destino en el Sector Antártico, para el prestigio nacional en juego y para el sostén del reclamo de soberanía, aún cuando es bien conocido el hecho de que nada de lo que se haga en el lugar podrá ser usado como antecedente o fundamento respecto de los reclamos previos de soberanía territorial (Tratado Antártico de 1959, Art. IV) que pretenden confirmarla.

C.A.B.A, 03 de Abril de 2013

* El autor es Licenciado en Estrategia y Organización y Coautor del “Proyecto FEDERACIÓN”, de Mutuales FFAA, Seg y Pol (s)

 

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