Perdura el enfoque inadecuado de la formación militar

Mazzino RPor Rodolfo Mazzino*

Hal KLEPAK, es el compilador del libro “Los futuros oficiales y la democracia” (1ra. Edición en Buenos Aires, RESDAL (1), 2012) que trata sobre el proyecto de la entidad basado en la aplicación de un currículo de estudios nuevo que concurra a la formación de un Oficial profesional tanto como a una persona con profunda devoción por la democracia, y en el replanteo de las formas de convivencia, las costumbres y las normas a las que los “cadetes” (2) se encuentran expuestos en los ocho países iberoamericanos sujetos a análisis particulares.

El proyecto presentado tuvo como fuente a la Declaración de BRIDGETOWN (de la OEA en Junio de 2002), ratificada en la Conferencia Especial de Seguridad celebrada en CHILE entre el 18 y el 22 de Noviembre de 2003, partir de la cual se estableció el concepto de “seguridad multidimensional”, consistente en la separación entre la Seguridad Nacional (SN) y la Defensa Nacional (DN), subterfugio para impedir el empleo de las FF.AA en la Seguridad Interior.

El caso argentino tuvo su primer capítulo a cargo de la Lic. Andrea CHAPPINI, de la Escuela de Defensa Nacional y miembro de la RESDAL. Allí expuso que en el 2006 se inició la conducción política y militar de las FF.AA con estos objetivos: 1) Consolidar la Política de Defensa como una Política de Estado, 2) Fortalecer la conducción civil del sistema de la DN; 3) Consolidar la profesionalización del personal de las FF.AA.

En los documentos que siguen se podrán apreciar los considerandos utilizados para la aplicación del nuevo Sistema Educativo Militar (SEM) a partir del 2006, que muy cerca está de la intención de neutralizar a las FF.AA siguiendo los criterios enunciados en el Foro de SAN PABLO del 03/07/1991, y que se construyó sin disponer de las Políticas de Defensa a las que debería contribuir, constituyéndose así en instrumentos sin razón efectiva y eficaz para el funcionamiento de las FF.AA.

1. Sobre la Ley 24.948/1998 (Reestructuración de las FF.AA)

Para acceder al desarrollo de los asuntos señalados en la Ley se contaba con un Presupuesto Plurianual con base en el de 1999 y una proyección hasta 2014. El mismo fue derogado por la Ley 25.401/2000. A partir de entonces, el Presupuesto Nacional destinado al MINDEF se ubicó en el 0,92 % del PBI anual, aproximadamente, pero la cifra resultante en millones de pesos no alcanzó para iniciar la reestructuración. A esto deben de agregarse estas vulnerabilidades: 1) La Ley debió ser revisada cada cuatro años, al inicio de cada ejercicio del Gobierno, y remitida al CONGRESO para su control y aprobación, tareas que nunca se cumplieron; 2) El PEN reglamentó la Ley con el Dcto 1691/2006 y puso en ejecución lo siguiente. a) Enajenaciones de tierras e instalaciones de las FF.AA sin la participación del CONGRESO, en atención a las responsabilidades que le son propias según la CN, Art.75, Nº 5; b) La derogación de la DEMIL 1999 con su Planeamiento Estratégico consecuente; 3) La preparación de las modificaciones sustanciales en el SEM sin contar con un nuevo Planeamiento Estratégico Militar Conjunto que sirviera de base. Es más, dicho Planeamiento se generó a partir de la DPDN del 10 NOV 2009 sin que el CONGRESO tomara conocimiento de la evolución del proceso que, por otra parte, carece de etapas con términos según se desprende de la ausencia de esos datos en la citada Directiva. Es preciso destacar que ese Planeamiento no llegó a ser aprobado.

2. Sobre el Dcto 545/2003 (La DN en la agenda democrática)

Es considerado el documento base a partir del cual se viene desarrollando la “desmilitarización” de las FF.AA. El objetivo a lograr con la participación de Universidades tales como del Salvador, de Quilmes, de La Plata, de Rosario, de la UBA, de San Andrés, de FLACSO, de Di Tella, así como de personas de la Sociedad Civil, del Congreso, de los Partidos Políticos y de las FF.AA, debía concretarse a través de “políticas estratégicas para la DN”, a preparar por NUEVE mesas de trabajo que debían tener en cuenta lo siguiente: 1) La cooperación civil y militar para establecer las políticas; 2) Hacer transparentes los presupuestos para la DN; 3) Fomentar la educación en los DD.HH para contribuir a la estabilidad democrática y al cumplimiento de la ley. Pero del informe a producir, que debía tomar estado público, nunca se supo nada.

3. Sobre el Dcto 788/2007 (Subsecretaría de Formación)

El proyecto PNUD MINDEF ARG 06/019 “Reforma de la Educación Superior y su articulación con el Sistema de Educación Nacional” se preparó en el 2006. La Subsecretaría de Formación (Dcto 788/2007) estuvo a cargo del desarrollo en base a estos objetivos: 1) Establecer las políticas para la enseñanza, formación y capacitación para las FF.AA; 2) Supervisión, evaluación y certificación de la capacitación; 3) Cooperación con los Estados extranjeros u organismos de Educación de los mismos. Las políticas a instrumentar responden a lo consensuado en la “Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas”, celebrada en CHILE entre el 18 y el 22 Nov 2003, donde se establecieron los asuntos señalados para las NUEVE mesas de trabajo (ver 2.). Pero es de hacer notar lo que ocurre a nivel de la UNASUR, organización regional que tuvo activa participación en dicha Conferencia a partir de la cual se pretende constituir un “Sistema de Defensa Latinoamericano”. El objetivo de establecerlo se contrapone a las diferentes percepciones sobre la Defensa y la Seguridad que tienen países como CHILE, BRASIL, PERU y COLOMBIA, muy preocupados puertas adentro. Por otra parte, estos países mantienen relaciones normales con los EE.UU mientras que los que integran la ALBA (Alternativa Bolivariana Latinoamericana) con VENEZUELA y CUBA a la cabeza, lo consideran el enemigo de cuidado y a vencer. La ARGENTINA resulta un caso paradigmático en ese contexto: su superficie absoluta actual es de más de SIETE millones de Km2 pero sus FF.AA están absolutamente por debajo de las necesidades mínimas para el cumplimiento de la misión principal para con el Estado y la Nación.

También, es preciso aclarar que el Proyecto 06/019 del MINDEF habría omitido, hasta deliberadamente, o subestimado cuanto menos, el análisis de estos asuntos por demás específicos de la profesión militar, a saber:

La carrera militar, que supone para los Oficiales una duración de TREINTA y CINCO años de servicio. Sólo para 6/10 personas, ya como Oficiales Generales, podrá extenderse por CUATRO años más, mientras que unos pocos de ellos permanecerán en servicio Activo otros CUATRO. Sólo el designado como JEFE del ESTADO MAYOR de su FUERZA permanecerá el tiempo que fije el PEN. En su evolución se consideran estas etapas: 1) De Formación Básica (CMN, Es Naval, EAM); 2) De Unidad de Combate; 3) De Perfeccionamiento Superior (Escuelas Superiores de Guerra, Técnicas, y de Inteligencia); 4) Perfeccionamiento Avanzado (estudios estratégicos militares y nacionales).

La pertenencia a la “Unidad de Combate” requiere que el personal esté capacitado y entrenado en las técnicas, procedimientos y materiales que vaya a utilizar. El perfeccionamiento al que será sometido es progresivo y sistemático. Esta etapa emplea Oficiales egresados desde los VEINTE hasta los TREINTA y TRES años. Luego se continúa con TRES años de estudios superiores en las Escuelas Superiores. Después de éstos, los egresados ocuparán cargos de asesoramiento o técnicos.

El ejercicio del Comando, que a nivel de la “Unidad de Combate” encuentra al Oficial Jefe con CUARENTA a CUARENTA y TRES años. El cargo de JEFE supone que quien lo ocupa conserva sus aptitudes físicas y mentales en óptimas condiciones como para intervenir en el combate en forma directa. Implica, también, que cuenta con la capacitación superior correspondiente a sus nuevas funciones en el campo de la Táctica Inferior.

La selección de los Oficiales, está sujeta a diferentes factores y es permanente a lo largo de la carrera militar. Se da por el resultado de la capacitación, del rendimiento anual y de las vacantes para cargos a cubrir. Se proyecta por el “orden de mérito”, que adquiere una mayor trascendencia cuando se trata de ascender a la jerarquía de CORONEL, punto culminante de la carrera luego de completar con ese grado los TREINTA y CINCO años de servicios. Precisamente, para resguardar la vida personal y familiar de cada Oficial existe un complemento legal llamado “Haber Militar”, suficientemente establecido por la Ley 19.101/1971, pero que ha sufrido modificaciones que no concuerdan con la letra y el espíritu de origen, que provocan inestabilidad y que generan desazón, a su vez. Este asunto debe permitir que el Oficial que pase a “situación de retiro voluntario u obligatorio” cuente con un “sueldo regular” en porcentajes establecidos y proporcionales al de los Oficiales de su misma jerarquía en “situación de actividad”. Ante el fallecimiento del titular se transforma en “pensión militar” con destino al deudo correspondiente.

4. Sobre el proceso de modernización de la formación profesional militar, nivel CMN.

Un asunto relevante para aclarar la situación a la que se pretende arribar con este análisis debería estar basado en el conocimiento de las conclusiones habidas al término del Seminario Internacional sobre “Integración de la formación militar en la educación superior universitaria para el siglo XXI”. El mismo tuvo lugar en el MINDEF entre el 19 y 20 de Abril de 2010. Se ha podido saber que la ex Ministra de Defensa, Dra. GARRE, expresó en el cierre del evento que “…es necesario reinventar las tradiciones militares uniéndolas al rumbo histórico reciente… La educación militar supone mentalidades amplias… que se obtienen no sólo con un título universitario sino con una formación realmente universitaria…” (En Terra.com del 18 JUN 2010). Supone eso desconocer que la educación e instrucción que se recibe en los Institutos de Formación de las FF.AA (CMN, Ec NAVAL y EAM) deberá estar relacionada en forma directa con la etapa de construcción de la “personalidad militar propiamente dicha”, asunto este que hará que los Oficiales egresados puedan desempeñarse adecuadamente en las Unidades, evolucionando en las capacidades a partir del perfeccionamiento que se adquiere progresivamente. Es en el ámbito del “Instituto de Formación” donde se da el primer encuentro con la “vocación militar” que llevó al Oficial a ingresar en la carrera militar. Allí resulta fundamental aprender a comprender, aceptar y desarrollar estos asuntos esenciales que establece el Reglamento del SERVICIO INTERNO (en el Ejército Argentino (EA), el RFP – 70 – 01 – I, edición 2000), a saber:

El Mando, que es el ejercicio de la autoridad con que se halla investido el militar para imponer su propia voluntad a fin de educar, instruir, gobernar y conducir al personal subordinado. Conlleva la fiscalización de la ejecución ordenada y el impulso del propio ejemplo, cuando ello fuere necesario. No será compartido ni absorbente al punto de eliminar la iniciativa del subordinado.

La Disciplina, que es la base del orden y garantía de éxito para el mejor cumplimiento de la misión. Será inculcada de tal manera que las normas y las órdenes sean cumplidas sin vacilación, basándose en la comprensión, el respeto y la consideración hacia los subordinados.

La Subordinación, que es el alma de la disciplina, la primera obligación del militar y su cualidad más preciada durante toda la carrera y aún en la situación de Retirado.

La Responsabilidad, que es una consecuencia directa e ineludible de la iniciativa. Ya desde los Institutos de Formación el futuro Oficial va tomando conciencia de que no podrá disculparse con la omisión o negligencia de sus subordinados en los asuntos que pueda y deba vigilar por sí, dado que el disimulo o la tolerancia harán recaer sobre él la responsabilidad. Este aprendizaje culmina con una ecuación que sintetiza a la responsabilidad, a saber: “… El Jefe será el único responsable por todo lo que haga o deje de hacer la organización, de sus resultados y consecuencias” (MANUAL del EJERCICIO del MANDO del EA, MFP – 51 – 13, edición 1990).

En cuanto a la pretensión de modificar “las tradiciones militares”, tampoco parece que el MINDEF ha tenido en cuenta el ejemplo que brinda ESPAÑA, un modelo al que ha accedido para obtener conocimientos y experiencias. Allí perduran, con modificaciones, las “Reales Ordenanzas de CARLOS III para el funcionamiento de los Ejércitos” que datan de 1769. Una modificación trascendente en 1978 fue la de incluir a las FF.AA como “garantía del ordenamiento constitucional” (CN de ESPAÑA, Art.8º). En 2009 se incluyeron las siguientes: 1) Importancia de la acción conjunta; 2) Participación en operaciones de la ONU, 3) El ajuste de la conducta al Derecho Internacional Humanitario. Pese a los cambios, continúan en vigencia estos códigos elementales: disciplina, jerarquía y unidad, espíritu militar, principios éticos, cumplimiento del deber, el valor, la prontitud en la obediencia y la exactitud en el servicio. Códigos que se desarrollan en todos los EJERCITOS de PAISES DEMOCRATICOS. Códigos que plasmó el Gral. SAN MARTIN para los EJERCITOS de nuestra PATRIA.

En la actualidad, el SEM en vigencia permite al “hombre de armas” obtener títulos de: 1) Oficial Subalterno con especialidades militares definidas; 2) Licenciado en Conducción y Gestión Operativa. Esta área, denominada académica, pasó a tener prioridad por la integración que se pretende alcanzar con los procesos políticos, económicos, sociales y culturales y su relación con lo local, lo regional y lo global en la realidad contemporánea (Andrea CHAPPINI, ídem anterior).

Lo expuesto supone que de no existir una formación esencialmente comprometida con la adquisición y el desarrollo de la “personalidad militar”, con la capacitación básica en los conocimientos, las técnicas y las tácticas militares según las especialidades, así como un entrenamiento permanente para afianzar las enseñanzas y para adquirir destrezas de combate, no se habrán de de cumplir los objetivos de la “etapa inicial o de la formación militar”.

Cabe destacar especialmente que, con anterioridad a las modificaciones introducidas a partir de 2006, el Área Académica de los Institutos de Formación impartía materias que, elegidas por los futuros Oficiales, les habrían de facilitar el acceso a especialidades sobre las cuales existían las posibilidades de acceder a un título universitario a través de la etapa de “Perfeccionamiento Superior”.

5. Sobre la Formación Militar Universitaria (3)

El “Perfeccionamiento Superior” estuvo siempre orientado hacia el conocimiento de “la naturaleza de las guerras y de los conflictos” con el objeto de preparar a los Jefes de Tropas, a los miembros de los Estados Mayores y a los Mandos Superiores para entender en las soluciones posibles dada la evolución de los medios, las formas y los procedimientos de aquéllas. El acceso a Institutos Superiores se producía cuando los Oficiales alcanzaban los TREINTA y CUATRO años de edad. Al término de la etapa de “Perfeccionamiento Superior” (TRES o CUATRO años), el título obtenido se correspondía con una matrícula universitaria, o bien, habilitaba para la prosecución de estudios universitarios que resultaban abreviados en virtud de aquél. Lo expuesto hace ver que el “título universitario” se lograba luego de finalizada la etapa “Unidad de Combate”, es decir, la que más requiere de la dedicación exclusiva por parte de los Oficiales Subalternos (Subteniente a Capitán) y Jefes (Mayor y Teniente Coronel) destinados en esas organizaciones militares.

6. Sobre el cumplimiento de las normas y prácticas universitarias

Indudablemente, si las exigencias de nivel universitario se dan en las etapas de “Formación Básica” y de “Unidad de Combate”, la instrucción y el entrenamiento militar que en ellas se debe desarrollar intensamente se verán seriamente comprometidos. De hecho, esto podrá no ocurrir cuando el Oficial alcance la etapa de “Perfeccionamiento Superior”. No obstante, la rotación por los destinos militares y los cargos a ocupar por el ascenso a una jerarquía superior podrán generar impedimentos para el normal desarrollo de la especialidad universitaria adquirida, sobre todo si la misma es ajena al campo militar.

7. Sobre la agenda de medidas previstas a partir de 2011.

El 10/11/2009 el PEN emitió el Dcto 1714, Directiva Política de Defensa Nacional mediante la cual se pretendió constituir un “Instrumento Militar Conjunto o Fuerza Activa Sustancial”. Por resultar extravagante la casi totalidad de las intenciones contenidas en el documento y por carecerse del Planeamiento Estratégico Nacional y Militar Conjunto que daría vida a las intenciones contenidas en el decreto, solo se comenzaron a aplicar las modificaciones al SEM, más concretamente desarrolladas en la Resolución del MINDEF N° 1648 del 14/12/2010.

Respecto a esta última, cabe señalar que hubo una presentación de la COMISIÓN de DEFENSA del Congreso Nacional en la que se solicitó la anulación de la misma mediante Expte. 3791-D-2011, trámite 095 del 21/07/2011. En sus fundamentos se expresó que esa COMISIÓN no participó: 1) En la elaboración de los planes de estudios; 2) Tampoco fue invitada al Seminario Internacional sobre “La integración de la formación militar en la educación superior universitaria del siglo XXI” promovido por el MINDEF, ni se recibieron las conclusiones finales del mismo.

A lo expuesto debe agregarse el siguiente comentario de la ex Ministra de Defensa en ese momento, la Dra. GARRÉ: “…es necesario reinventar las tradiciones militares…”, lo que dio a entender la magnitud del cambio que se pretendió poner en marcha respecto del funcionamiento de las FF.AA.

CONCLUSIONES

La ley 24.948/1998 (Reestructuración de las FF.AA) resultó un instrumento fallido para el objeto previsto dado que: 1) La ley 25.401/2000 anuló el Presupuesto Plurianual original (1999 – 2014); 2) El PEN no la revisó en el 2003, en el 2007 ni en el 2011 y el CONGRESO no tuvo oportunidad de supervisarla. Hasta el momento, no hay indicios que muestren el interés del Gobierno actual para tratar este asunto particular y vital para la DN.

El nuevo SEM aparece como determinante para que desde el MINDEF se haya podido concretar un vivo anhelo del ex PEN, a saber: “ejercer el control sobre los militares como objetivo principal”. En el 2001, la profesora Ruth DIAMINT, de la Universidad Di Tella había expresado que: “El compromiso y la inclusión de civiles, tanto del ámbito gubernamental como de la sociedad civil en la formulación, planificación, implementación y evaluación de las políticas de defensa es el medio más idóneo para que las FF.AA no desafíen la construcción y la estabilidad de las democracias”. Concepto que se adelantó a la Declaración de BRIDGETOWN y a la propuesta de la RESDAL.

El cambio ideológico doctrinario aparece como más relevante que la capacitación profesional específica. Siendo que el concepto “ciudadanía y profesión militar” es el eje de la enseñanza que se ha instalando, es de hacer notar que se pretende equipar al “pensamiento militar”, basado y preocupado por el conocimiento de la “naturaleza de las guerras en todas sus dimensiones, alcances y circunstancias”, con el “pensamiento civil”, más cercano a las ciencias, a las artes y a otras técnicas muy alejadas de aquélla. Resultará que la pretensión de “democratizar” a las FF.AA y el respeto irrestricto a los DD.HH, estará por sobre la obtención de la “eficiencia individual y la eficacia operacional”, objetivos esenciales en la formación militar. En orden con esos objetivos que no están asegurados con el SEM en vigencia, caben estas acotaciones:

–          Del Jefe del Estado Mayor del Ejército de los PAISES BAJOS, Gral. Peter van UHM: “…la paz y la estabilidad no son gratis. Se requiere de buenos armamentos y soldados bien entrenados…” (Youtube, 18/03/2013).

–          Del Jefe de Estado Mayor del Ejército de EE.UU, Gral. Ray ODIERNO: “Intensificar el cronograma de adiestramiento es vital para sobrellevar la vida de cuartel” (La Nación, 20/01/2014).

El hecho de no prestar la más debida atención al entrenamiento, con lo necesario para hacerlo bien, es causa para limitar seriamente el margen de acción que puedan tener los miembros de las FF.AA, los materiales y el armamento a disposición. Semejantes falencias producen un estado de “realidad virtual” que requiere de una proyección estratégica para modificarlo.

En los Institutos de Formación de las FF.AA (CMN, Ec NAVAL y Ec Aviación) se forja la “personalidad militar” de los futuros Oficiales, que tiene como principio la “vocación” que los anima a emprender la “carrera militar”. Sólo quienes egresan de esos Institutos accederán a las etapas de “Unidad de Combate”, de “Perfeccionamiento Superior” y de “Perfeccionamiento Avanzado”. Las únicas excepciones se dan con los Oficiales del Cuerpo Profesional, cuyo ingreso a las FF.AA se producirá luego de haber obtenido el título que los habilita a ejercer la profesión civil. La “personalidad militar” tiene características propias. Deberá forjarse con la mayor dedicación puesta en la “preparación para el combate” a fin de alcanzar los mejores resultados cuando deba ejecutarse la protección o la defensa de los Objetivos Nacionales y, eventualmente, contribuir a la Seguridad Interior. Atenta contra esa formación muy específica la pretensión del MINDEF de introducir modificaciones en los regímenes de estudio en esos Institutos toda vez que se hizo posible la aplicación de medidas que desde el 2003 fue desarrollando el ex PEN con vistas a una “transformación cultural histórica” que debía llegar a todas las estructuras y, en particular, a las de las FF.AA. Consecuente con eso, la Dra. GARRE expresó que “… es necesario reinventar las tradiciones militares y unirlas al rumbo histórico reciente…”. Evidentemente, hacer de los Institutos de Formación Militar de Oficiales unas organizaciones abiertas y con preponderancia de la formación civil sobre la militar, resulta absolutamente inapropiado para el Estado que debe justificar la formación militar como una de las necesidades del militar para ejercer la profesión en una organización creada por el mismo.

Así lo reconoció Samuel HUNTINGTON en 1957 cuando expresó que “…los hombres de armas son profesionales…porque el ejercicio de su labor supone una vocación especial con maestría, responsabilidad y corporativismo. El ejercicio de la profesión supone la formación de la llamada mentalidad militar…” (En “El Soldado y el Estado”, Gpo. Editor L.A, Bs. As, 1985 – Citado por Nadia KREIZER, investigadora de la RESDAL).

La “formación abierta de la educación” que pretendió el MINDEF había de culminar con la presencia del Oficial en las Universidades de la Defensa o Civiles, algo que debía tener cabida durante las etapas de “Perfeccionamiento Superior y Avanzado”, como la tuvo antes de las modificaciones en curso. Esas etapas preparan al Oficial para contribuir o tomar decisiones de Táctica Superior y Estratégicas. Cuando se esté frente a estas últimas jamás se deberá perder de vista que las resoluciones pertinentes tendrán lugar a nivel del PEN y del CONGRESO. También es preciso tener muy en cuenta que el pensamiento creativo, reflexivo, analítico y autónomo, común en el nivel universitario, no se condice demasiado con el perfeccionamiento y el entrenamiento militar que ha venido desarrollando el Oficial durante QUINCE años, basado en el conocimiento y la práctica para “estar preparado para el combate conociendo la naturaleza de las guerras y los conflictos” en los que podrá tomar parte. Sí le podrán servir esas formas para desarrollar una mejor comprensión de la situación política, económica y social, local y general cuando tenga que desarrollar funciones de Estado Mayor o de Conducción a niveles de Táctica Superior y Estratégico. Además, el cumplimiento de las “prácticas y normas universitarias” podrá ocasionar interferencias en los “actos del servicio”.

La inexistencia de un Planeamiento Estratégico Nacional y Militar Conjunto debió de haber sido causal suficiente para que el MINDEF se abstuviera de adoptar las resoluciones relacionadas con las modificaciones sustanciales en el SEM que están en desarrollo.

El CONGRESO de la NACIÓN se ha desentendido del cumplimiento de las funciones que le impone la Constitución Nacional respecto de la organización y el funcionamiento de las FF.AA así como tampoco tuvo participación en el armado de la estructura del SEM, único asunto de la DPDN 2009 que permanece en vigencia. Al respecto, ha pasado a ser responsable, junto con el PEN, muy especialmente desde el 2003 al 2015, por el alto grado de indefensión en el que se encuentra el País por no haber promovido la existencia de una Política de Estado de Defensa Nacional que establezca la participación de las FF.AA como “última reserva disponible para la Defensa Nacional”. Tampoco ha constituido la “Comisión Bicameral para el Seguimiento de la Reestructuración de las FF.AA”, establecida por la Ley 24.948/1998.

En el 2006, antes de ponerse en ejecución las modificaciones al SEM, existió en el EA un proyecto educativo con estos contenidos básicos:

1. Actualizar el Plan de Carrera del Oficial y los programas de estudio atendiendo a un proyecto educativo que contemple:

  • Las intenciones de los actores sociales implicados: las FF.AA, el MINDEF, la política vigente para la Defensa Nacional y las características del Instrumento Militar Conjunto.
  • La clarificación de las necesidades formativas.
  • El escenario de actuación del futuro egresado.
  • La práctica profesional actual y sus disfunciones.
  • Los recursos y limitaciones institucionales.
  • La normativa vigente educativa y profesional.

2. Fomentar el aprendizaje colaborativo, la investigación y la participación en redes educativas, especialmente con aquellas que refuerzan la formación militar. Para ello es necesario:

  • Un enfoque por competencias.
  • Variedad de espacios curriculares: proyectos, simulaciones, emprendimientos, espacios integradores, práctica profesional supervisada, iniciación a la investigación y otros.
  • Incorporación de tecnología.

3. Metodología de enseñanza acorde con lo expuesto que contemple técnicas y procedimientos que respondan a las teorías actuales:

  • Enfoque constructivista.
  • Se apunta a la competencia colectiva basada en la cooperación.
  • Implica un cambio cultural en los docentes.

El objetivo final de la propuesta estaba dirigido a actualizar y afianzar los valores de la formación militar legados desde ESPAÑA, proclamados por el Gral. SAN MARTIN para las Tropas Argentinas y promovidos por el presidente Domingo F. SARMIENTO, fundador del CMN en 1869. Objetivo que tenía como finalidad ratificar el espíritu nacional de la Institución y el compromiso de contribuir a la provisión de la defensa común de conformidad con el mandato constitucional y con la recuperación del sistema democrático de convivencia.

Referencias:

(1)   Red de Seguridad y Defensa de América Latina, asociación virtual.

(2)   La RESDAL empleó a los Ejércitos como estructuras a analizar. Las consideraciones tienen efectos en las Armadas y las Fuerzas Aéreas, también.

(3)   Ver “Análisis crítico de la Universidad de la Defensa”, Miguel A. Sarni – UPMAC, 05/05/2016.

Buenos Aires, 03 de Junio de 2016

______________________

(*) El autor es Coronel (R), Oficial de Estado Mayor, Licenciado en Estrategia y Organización (IESE) y Coautor del “Proyecto FEDERACIÓN”, de Mutuales FFAA, Seg y Pol (s)

Speak Your Mind

*