Acerca del Compromiso Republicano

Si bien lo que se entiende como “grieta” ocurre en el ámbito de la política, y es allí donde se crean y facilitan contrapuntos que atentan contra la economía, la justicia y la cultura nacionales, existe otra que nadie trata: la animadversión de la Sociedad para con las FFAA.

 

Por: Rodolfo Mazzino*

La UPMAC, con personería jurídica de la IGJ 017/2003 y fiel al compromiso emergente de su Estatuto Social, produjo –en consenso de varias ONG, en el año 2015– el escrito “Objetivos para un Compromiso Republicano” para contribuir a afianzar la paz interior y orientar el camino hacia la reconciliación social, considerada ésta como esencial para satisfacer las metas que se identifican en los siguientes objetivos a alcanzar: 1) Recuperación de la República; 2) Concordia y paz interior; 3) Defensa y Seguridad.

Indudablemente, si de percepciones se trata, será posible encontrar diferentes posturas para tratar un asunto de naturaleza política que atienda a esos objetivos. De ahí que el argumento de esta presentación lleva la impronta de un razonamiento fundado en la formación militar y en el devenir de tres Instituciones, las FFAA, cuya máxima autoridad es el Presidente de la Nación en su condición expresa de Comandante en Jefe de las mismas.

Luego, en camino hacia la recuperación de la República y de la forma de vida democrática que consagra la CN, apuntalar a todas las Instituciones es absolutamente indispensable y mucho más a las FFAA, que por el inextinguible principio de la obediencia debida deben total acatamiento a su Comandante en Jefe. A ese respecto, téngase como seguro que esas Fuerzas estarán al servicio del Estado y de la Nación como “la última reserva disponible”. Siendo que nada se hace para influir en los ciudadanos tratando de crear conciencia y respeto hacia aquéllas, es muy fácil suponer que la situación aquí descrita no está siendo bien entendida por los que deben conocerla y exponerla.

Si bien lo que se entiende como “grieta” ocurre en el ámbito de la política, y es allí donde se crean y facilitan contrapuntos que atentan contra la economía, la justicia y la cultura nacionales, existe otra que nadie trata: la animadversión de la Sociedad para con las FFAA.

Es más, mientras se las siga manteniendo en “estado virtual”, es decir sin la misión esencial como para constituirse en esa última reserva disponible y continúen afectadas al cumplimiento de “misiones complementarias”, la sensación que se expande induce a suponer que es poco lo que podrían hacer dado que en la Argentina, que está ubicada en la “zona de paz latinoamericana”, las Fuerzas de Seguridad (FFSS) y las Fuerzas Policiales (FFPP) alcanzarían para satisfacer las necesidades emergentes de todo conflicto posible de ocurrir.

Esta extrema equivocación, que obedece a la falta de pensamiento estratégico en el nivel de más alta decisión, hace que se desestimen, entre otras, estas definiciones sostenidas a través de Resoluciones de la ONU:

“La DEFENSA NACIONAL (DN) resultará de la aplicación de políticas sectoriales, de corto, mediano y largo plazo, que requieran de una estrategia para anticipar los escenarios probables de tensiones, crisis y conflictos externos así como los internos producidos por el hombre y por los efectos de la naturaleza”. De ahí que el Instrumento Militar (las tres FFAA) es considerado como la última reserva disponible.

“La SEGURIDAD NACIONAL (SN) es la condición principal a alcanzar y mantener para evitar interferencias políticas, económicas, sociales y militares que puedan atentar contra el desarrollo de la Nación y el bienestar de sus habitantes”. Componentes primarios en el accionar diario resultan ser las FFSS (fronteras), las FFPP nacionales y provinciales y los Organismos Multisectoriales afectados al control de las normas establecidas.

Es a partir de estas dos concepciones donde cabe la mayor responsabilidad ejecutiva del Presidente de la Nación y Comandante en Jefe de las FFAA, porque:

–       Sus decisiones en orden a las políticas nacionales sectoriales pueden ser motivo de controversias a dirimir en el Congreso de la Nación o a resolver con la emisión del voto de los ciudadanos, cuando eso corresponda.

–       En el campo de la política militar las obligaciones de su responsabilidad son infinitamente mayores porque como Jefe supremo de las FFAA podría “ser el único responsable por todo lo que haga o deje de hacer la organización, de sus resultados y consecuencias” (Manual del Ejercicio del Mando MFP–51–13, año 1990, 4.012, 1)). Cabe aclarar que esta posibilidad puede ser cuestionada a partir de la derogación del Código de Justicia Militar (2007) aunque sea esa premisa la más significativa en cuanto a la disciplina militar se refiere y a la confianza que debe mediar entre el que manda y el que obedece.

En esos tiempos, la ignorancia, la acción y la omisión habrían llegado a ser valoradas por el Personal de las Instituciones Militares llegando hasta el desprecio, traducido éste como el resultado de la ausencia de prestigio y liderazgo en el ejercicio del Mando, atributo indispensable de quien ejerce, en el marco de la estrategia general, la máxima conducción de la estrategia militar al nivel superior del Estado.

Las consideraciones precedentes llevan al “punto crítico” que es la desatención de las FFAA como Instituciones al servicio del Estado y de la Nación. Se las consideran anacrónicas por resultar inadecuadas para los tiempos en curso en tanto no se las reestructure pensándolas como estratégicas. Así, en el “estado virtual actual”, resulta como natural que la Sociedad las descalifique y le haya perdido la confianza.

El diagnóstico elemental y objetivo que sigue da cuenta de la casi nula atención que el Compromiso Republicano recibió de las autoridades a las que fue elevado.

Conclusiones particulares

–       Desde la Política, en democracia

El accionar de las organizaciones terroristas registra antecedentes diarios desde 1969 a 1979 y el último, aislado, fue el de La TABLADA, en 1989. El imaginario popular fue alterado para que los miembros de esas organizaciones pasaran a ser “la juventud maravillosa que iba por la patria socialista y la destrucción del capitalismo y de las FFAA”.

Así se instaló la única “política de Estado” que permanece inalterable: la de los DDHH que dieron lugar a los juicios contra miembros de las Fuerzas Legales (FFLL) por delitos considerados de “lesa humanidad” mientras que muchos de los responsables de haber iniciado y ejecutado gran cantidad de acciones terroristas fueron liberados abruptamente (1973), indultados, amnistiados y hasta excluidos de todo proceso penal. Esto último ocurrió, también, con los funcionarios políticos que ordenaron el aniquilamiento de los terroristas.

Sectores de la Política, de la Iglesia y otros representativos de la Sociedad parecen discrepar con la política de DDHH pero no resulta firme su compromiso para acercar posiciones encontradas y propuesta consensuadas tendientes a la reconciliación social. Es obvio, entonces, que la Política, en 36 años de democracia, aún no ha podido establecer acuerdos para pensar en el futuro como prioridad esencial.

–       Desde la Justicia penal

Estos factores determinaron la absoluta desprotección del personal de las FFLL en operaciones contra las organizaciones terroristas: 1) La CSJ se hizo cargo de los juicios a llevarse a cabo contra las FFLL en 1984; 3) En 1998, se firmó del acuerdo con la Comisión de DDHH mediante el cual se iban a investigar los hechos denunciados a la Justicia, algo que reforzó los resultados del informe de la CONADEP (Diciembre 1983) y facilitó el inicio de los denominados “Juicios de la Verdad Histórica”, que solo incluyó a miembros de las FFLL; 4) La abolición de las Leyes de Punto Final (de Dic 1986) y de Obediencia Debida (de Jun 1987), en 2003; 5) El establecimiento de la Política de Estado sobre los DDHH, el 24 de Marzo de 2004, y el nacimiento del “Relato K” (Vamos por todo; Ni un muerto más y Juicio y castigo a los genocidas); 6) La eliminación del CJM en Abril de 2007; 7) El reconocimiento implícito de que todos los combatientes de entonces pudieron haber sido activos o cómplices de delitos imputados a algunos.

Lo precedente fue logrado a la sombra de la CSJ presidida por el Dr BOGIANO (hasta 2007) y por el Dr LORENZETTI (hasta 2015) con la presencia del Dr ZAFFARONI como uno de los Vocales.

El Gobierno del presidente MACRI no da cuenta de modificaciones sustancial. Tampoco la CSJ con esta composición: Presidente el Dr ROSENKRANTZ (Agosto 2016) y Vocales los Dr(s), MAQUEDA (2002), LORENZETTI (2003), HIGHTON de NOLASCO (2003), ROSATTI (2016).

–       Desde la Iglesia Católica

Que la cúpula de la CEA constituida a partir de 2018 responde a FRANCISCO es un detalle no menor para entender cómo sobrellevar las relaciones del Gobierno con la Iglesia, mucho más cuando se conoce que nunca ha habido palabras de conmiseración por parte del Santo Padre para quienes fueron víctimas de las acciones de los terroristas, como tampoco se dio el acercamiento a los detenidos, a punto tal que cuando el Congreso, en 2017, votó la exclusión de los encarcelados por delitos de “lesa humanidad” en la aplicación del “2 x 1”, se tomó conocimiento a través de la expresión de Mons. Víctor FERNÁNDEZ que “…FRANCISCO dijo que no se puede aplicar la ley más benigna en todos los casos…” (Infobae, 16/05/2017).

Hoy, solo se alza una voz comprometida con la consolidación de la República y la reconciliación que haría más fácil el despegue al futuro. Nos referimos a la del Obispo Castrense desde Junio 2017, Mons. Santiago OLIVERA, el primero luego de 10 años de vacancia del cargo. En su más reciente dedicatoria al estado de la República expresó que “…sería importante que nos sentemos alguna vez todos juntos y propongamos qué tipo de país queremos, puesto que desde nuestros orígenes nos vivimos peleando…” Y remató con esta sentencia: “…es importante entender que se corre peligro cuando se pretende mirar con nuestra realidad actual, lo que pasó hace 40 años atrás”.

–       Desde el MINDEF

Al “estado virtual” en que se hallan las FFAA se llegó por lo siguiente: 1) Inexistencia de la “misión esencial” con carácter constitucional; 2) Sucesivos desgobiernos en el MINDEF; 3) El grave error de concebir a la actividad militar como “un trabajo más” y quitarle la condición de “dedicación exclusiva al servicio”; 4) Sucesivos incumplimientos del PEN y del Congreso respecto de la reestructuración programada; 5) La falta del Planeamiento Estratégico Nacional y Militar Conjunto de corto, mediano y largo plazo y su Presupuesto Plurianual; 5) La antigüedad y el desgaste de los equipos, materiales y municiones; 6) El apartamiento de las obligaciones sociales respecto de los haberes y de la atención de la salud, confiada ésta a una obra social bajo conducción política en lugar de ser ejercida la misma por sus afiliados naturales y titulares.

Conclusión Final

Señor Presidente de la Nación y Comandante en Jefe de las FFAA, es a Ud quien le hacemos ver que está bajo su mando el componente de la DN que resulta único, exclusivo y permanente al servicio del Estado y de la Nación.

Solo exigiendo que se haga uso del pensamiento estratégico se podrán encontrar soluciones para revertir la condición de virtual que domina a las FFAA y volver a posicionarlas como “última reserva disponible” para garantizar el pleno ejercicio de la soberanía nacional, la integridad territorial, la independencia política y el completo ejercicio de la CN modificada en 1994 (es la misión esencial) y, subsidiariamente, disponer de capacidad remanente para apoyar, a requerimiento, a países y organizaciones supranacionales, previo consentimiento del Congreso Nacional (son misiones complementarias).

El colectivo militar merece toda la atención del sistema de bienestar nacional e institucional para que no tenga que padecer penurias más allá de las razonables.

En síntesis, dependemos de su decisión y orientación para que tanto en el Poder Judicial, en el Congreso de la Nación y en el MINDEF se revisen procedimientos no ejecutados, o mal ejecutados, y se adopten las medidas para accionar con mayor eficiencia en los resultados a fin de aliviar el acoso que no cesa y facilitar el proceso de reconciliación social para avanzar más y mejor hacia el futuro.

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(*) El autor es Coronel (R), Oficial de Estado Mayor, Licenciado en Estrategia y Organización (IESE) y Coautor del “Proyecto FEDERACIÓN”, de Mutuales FFAA, Seg y Pol (s)

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