Diferencias técnicas entre jubilaciones civiles y retiros militares

No es posible comparar de manera que no sea falaz haberes medios de retiro militar con haberes medios de jubilación civil, a menos que para ésta se elijan carreras semejantes a las militares.

Por: José Luis Tejo*

1. Edad del personal en actividad

Por su naturaleza, una fuerza armada debe estar compuesta por personal joven a efectos de poder sobrellevar las no comunes exigencias físicas que impone la guerra, las cuales se materializan además por largos períodos de tiempo. Esto significa que el personal de más de 50 años de edad solo tiene cabida en la estructura jerárquica militar en los relativamente pocos puestos de conducción táctica en los que la necesidad de experiencia prima sobre la necesidad de resistencia física, y en los puestos, también relativamente escasos, de conducción estratégica y alta conducción administrativa. Aún en estos casos, muy poco o ningún personal tiene cabida razonable después de los 60 años de edad.

Lo expresado provoca que el grueso del personal militar DEBE ser separado del Servicio Activo en edades que oscilan entre los 48 y 55 años de edad, con antigüedades de servicio de entre 30 y 37 años de servicio, y el resto, con excepciones ínfimas, DEBE retirarse antes de los 60 años de edad.

Desde el punto de vista de la financiación de los retiros esto tiene un efecto negativo que encarece el sistema: El período de pasividad de un militar es entre 10 y 15 años más largo que el de un jubilado civil, y es, por tanto, 10 á 15 años más caro.

2. Conocimientos y destrezas profesionales no utilizables en la Vida Civil

A diferencia de los ciudadanos civiles que separados de una empresa, pueden trabajar en otra en que sean necesarios su profesión, experiencia y habilidades, el militar de comando no tiene otra «empresa» a la que ingresar luego de ser separado del servicio activo, porque su profesión y experiencia solo serían requeridas en otra Institución militar, y en cada país solo hay una, y de todas maneras, por su edad, ya no sería apto para el servicio activo.

Esto hace necesario un reacomodamiento laboral rentado previo al pasaje a retiro, sobre todo a edades intermedias en que la misma edad es un impedimento para encontrar trabajo (este reacomodamiento rentado no existe en la actualidad).

3. Dedicación absoluta excluyente

La vida militar requiere dedicación absoluta y excluyente. Esto implica la imposibilidad práctica del ejercicio de una segunda actividad económica o laboral, o la diversificación de una misma actividad, posibilidades éstas que son normales en la mayoría de las profesiones civiles, y típicas de muchas de esas profesiones.

Esta circunstancia impide al militar toda posibilidad de mejorar sobre la marcha su status económico presente o acumular ganancias extras aplicables a mejorar la situación financiera de su futuro e inexorable retiro. Este hecho obliga al Estado a garantizar al militar un retiro digno, que por digno es necesariamente más caro.

4. Relación Pasivos / Activos naturalmente desequilibrada

El sistema de retiros militares desde el punto de vista financiero, es naturalmente desequilibrado (deficitario) a consecuencia de que la relación de poblaciones pasiva / activa no es regulable, no es predecible, y es independiente del crecimiento demográfico nacional, ya que la población activa militar no crece al mismo ritmo, y en forma proporcional al crecimiento poblacional del país.

Esto es así como resultado de que la cantidad de personal activo de las F.F.A.A. es regulada políticamente en base a consideraciones relacionadas con la política internacional y la economía nacional, manteniendo con la población del país una relación que no es directa y sí variable e impredecible. (En las jubilaciones civiles este cociente si puede relacionarse proporcionalmente con la población del país).

Esta circunstancia propia de un sistema de retiros militares, hace imposible la instrumentación de un sistema de financiación en el que se pueda efectuar un pronóstico económico de largo plazo razonable, ya que como en todo sistema previsional, circunstancias que modifican las poblaciones, hacen sentir su efecto por períodos de entre 50 y 70 años.

Por otro lado, no es posible alcanzar relaciones activos / pasivos de 5 á 1, que harían factible lograr el equilibrio financiero del sistema, a menos que sea por acumulación momentánea más o menos fortuita de circunstancias, las cuales se modifican siempre con tendencia hacia la disminución de esa relación, resultando en general que lo normal tienda a ser que haya más pasivos que activos.

Una segunda característica de los sistemas previsionales militares viene a dificultar aún más la posibilidad de mantener relaciones de poblaciones favorables a la financiación del sistema, y es el hecho de que necesariamente los retiros militares se producen a edades entre 10 y 15 años menores que las jubilaciones civiles, provocando con ello que a igualdad de poblaciones activas, las poblaciones pasivas militares sean sensiblemente mayores.

Una relación tal crea necesariamente desequilibrios financieros que deben cubrirse con partidas de presupuesto, siendo esta la circunstancia normal a enfrentar.

5. Jerarquía del personal que se retira

La ley para personal militaren vigor, (19.101), y las que la precedieron previeron que tienen acceso al sistema de retiros militares con haber aquellos que como mínimo prestaron 25 años, (antes 20), de servicios simples, disponiendo que los de menor antigüedad no reciban haber alguno. Esto implica que la gran mayoría del personal que conforma la población de retirados y pensionados actuales corresponda a las jerarquías más altas de las carreras de personal subalterno y superior, en las que no se puede permanecer en servicio activo durante tantos años sin haber logrado los ascensos de jerarquía correspondientes.

Como correlato de esta situación, los haberes de retirados y pensionados son altos en comparación con los de poblaciones de jubilados de otras profesiones en las que se puede acceder a la jubilación en cualquier nivel de carreras en las que no hay una correspondencia estricta entre antigüedad y jerarquía, como la hay en las Fuerzas Armadas.

Esto invalida la posibilidad de comparar de manera que no sea falaz haberes medios de retiro militar con haberes medios de jubilación civil, a menos que para ésta se elijan carreras semejantes a las militares. Los haberes medios de retiro militar serán siempre más altos, y en forma relativa los gastos globales también más altos.

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(*) El autor es Contraalmirante (RE) – V.G.M.

 

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