El reequipamiento de las Fuerzas Armadas y el futuro de la defensa en Argentina

Hoy se destina el 0,9% del PBI a la protección del país, cuando el promedio en América del Sur es 1,6%

 

Por: Rosendo Fraga*

El hallazgo del submarino ARA San Juan, coincidiendo con el primer aniversario de su desaparición, permite una reflexión sobre el futuro de la Defensa en Argentina.

Un año atrás, la tragedia generó reflexiones y debates sobre el futuro de las Fuerzas Armadas, su situación y sus perspectivas. Pero ello duró pocos meses y aquellos impulsos quedaron desplazados por el ajuste derivado de la crisis económica, que en el caso de Defensa han llevado a una situación crítica.

Desde noviembre de 2017, el cambio más relevante fue la modificación del decreto reglamentario de la Ley de Defensa, por el cual se habilitó la cooperación de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, en el marco de la ley de Seguridad Interior.

Los militares ahora pueden actuar en el caso de una amenaza externa que no sea de una fuerza armada regular, lo que estaba vedado por la reglamentación anterior.

La Cumbre del G20, ha sido la primera evidencia relevante de ello. En su dispositivo de seguridad, la “reserva estratégica”, está constituida por la Fuerza de Despliegue Rápido (FDR) del Ejército, que también integra efectivos de Infantería de Marina.

Tienen que actuar si se diera una situación límite, en caso que fueran superadas las Fuerzas de Seguridad. Es que son el último recurso de Fuerza del Estado y que debe ser empleados en una situación límite. El rol que tendrán las Fuerzas Armadas en el G20, posiblemente sea el más trascendente en mucho tiempo.

Hacia delante, sigue sin resolverse el tema del futuro u horizonte de las Fuerzas Armadas en Argentina. No puede pensarse en perspectiva en base a lo que sucede entre 2018 y 2019 en Argentina, porque entonces no sólo no habría defensa por el ajuste presupuestario, sino tampoco educación, ciencia, seguridad, salud, etc.

Pero tomando perspectiva, el ex economista y ex ministro de Defensa, Ricardo López Murphy ha dicho que el país en el largo plazo debería destinar a esta área el 1,3% del PBI, cuando ahora tiene el 0,9%. Si así fuera, igualmente está por debajo del 1,6% que es el promedio de América del Sur.

Esto puede combinarse con la ley de Reestructuración Militar sancionada por unanimidad en las dos cámaras del Congreso de la Nación en 1998. Inspirada por el hoy ex ministro de Defensa Horacio Jaunarena, que estableció un porcentaje determinado para asignar a reequipamiento militar, el que debe mantenerse en el tiempo.

La combinación del porcentaje del PBI mencionado, combinado con la ejecución en el tiempo que establece dicha norma, crean las condiciones necesarias para poder generar el horizonte de la defensa.

Se trata de herramientas necesarias para poner en marcha el proceso de “modernización” de las Fuerzas Armadas, en el que deben encuadrarse las acciones de reforma y reconversión que han comenzado a plantearse.

Hoy la Argentina no tiene ningún submarino en servicio. Sin un horizonte como el mencionado no hay forma de poder diseñar un futuro con submarinos, que el país necesita de acuerdo a su necesidad de proteger y asegurar el amplio mar argentino.

Un decreto del Poder Ejecutivo firmado el pasado 16 de noviembre, aumentó el gasto en 400.000 millones de pesos. El 1% de este aumento, equivale a todo el presupuesto de funcionamiento, mantenimiento y reequipamiento de las Fuerzas Armadas para 2019. En esta área, quizás el ajuste sea extremo.

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(*) Publicado en Clarín, 18/11/2018

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