Remembranza de “La Patriada”*

Por: Rodolfo Mazzino**

Hace 43 años, la cuidad de FORMOSA tuvo un domingo con sangre, en “una tarde de coraje y fuego” en la que se consumaron dos hechos históricos que las memorias institucional y social nacional poco y nada valoran:

1) La Nación amenazada encontró al RIMte 29, más precisamente a los Oficiales, Suboficiales y Soldados presentes en la Guarnición ese día, firmes como “guardianes bravíos de pasión y acero”. “Fue el sagrado turbión de un juramento el que encendió la mecha del arrojo”  que dio como resultado la derrota total del incipiente ejército nacional y popular mediante el cual la conducción nacional de Montoneros pretendía suplantar al Ejército Argentino, a fin de adueñarse del poder político para conducir al Estado;

2) La reciedumbre del combate, aunque de corta duración, dejó un saldo lamentable de bajas en las filas de los defensores de la Unidad. DOCE integrantes de la guardia reforzada fueron muertos en combate y cayeron “pechando al riesgo en avance brioso”, luciendo “la fibra de soldados gauchos jugándose enteros”, demostrando así “la médula de león de la estirpe y el temple de ñandubay del suelo estoico que los vio nacer”.

Esas consecuencias significativas, ocurridas durante una etapa de gobierno constitucional en ejercicio, fueron determinantes para que el Regimiento ingresara en la historia con una página que recogería, para siempre, el honor y la gloria de haber respondido “a la Patria amenazada” con ¡hasta perder la vida!, conforme el solemne juramento de sus Mandos y Soldados a la Bandera, llevada por ellos ese día “ardiendo en las pupilas mientras el corazón estaba puesto en el gatillo intrépido”.

Desde entonces, unas veces en presencia y las demás por un escrito similar a éste, me he acercado a las autoridades correspondientes con la intención de participar en el homenaje a los caídos y en el reconocimiento a los excombatientes, porque soy uno de  ellos. Por eso, llegue este recuerdo perpetuo y el mejor saludo, también de mi esposa GRACIELA, para las familias de los fallecidos y para todos los demás mencionados.

Asimismo, valorando en mucho el apoyo recibido durante y después del combate, vaya el reconocimiento a los miembros de la PNA, delegación Formosa, a las autoridades y agentes del Hospital Regional y a los ciudadanos locales, tanto conocidos como ignotos.

Para el cierre, dejo una muy sentida y comprometida reflexión:

El Combate de Formosa (así desde el 2000), con su secuela de homenaje a los caídos y el reconocimiento a los excombatientes, que el Gobierno de FORMOSA viene sosteniendo desde el primer momento y que reúne a las Autoridades Civiles y Militares, a los que fueron protagonistas, a los familiares y a los ciudadanos locales, no tiene cabida en la conciencia de las Autoridades Nacionales y en la de la Sociedad. Para las mismas, es un acontecimiento formoseño, exclusivamente.

Error lamentable. Indudablemente, es de público conocimiento que ese no fue el único acto de agresión a personas y de agravio al Estado durante gobiernos constitucionales u otro militar. Por eso, y como aporte sustancial para la Memoria Nacional, no debería faltar el momento y el lugar para hacer justicia, aunque simbólica, con tantas víctimas, incluso civiles, ocasionadas por las acciones subversivas, más aún al considerar que la mayoría de aquellas fueron producto de asesinatos y no de enfrentamientos armados con las Fuerzas Legales (Militares, de Seguridad y Policiales). En esto, FORMOSA ilustra.

C.A.B.A, Octubre de 2018

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(*) La letra cursiva y entre comillas es de “La Patriada”, por Mons. David R. Paniagua, Capellán Militar del Cdo Br I VII, Corrientes, Octubre 1975.

(**) El autor es Coronel (R), Oficial de Estado Mayor, Licenciado en Estrategia y Organización (IESE) y Coautor del “Proyecto FEDERACIÓN”, de Mutuales FFAA, Seg y Pol (s)

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