Treinta y cuatro años después… para nada

Por: Rodolfo Mazzino*

Este es el resultado de la suerte que, a mi juicio, le cabe a las FFAA en la ARGENTINA. Muy distinta a las de ALEMANIA, disueltas en 1945, recreadas en 1955 y núcleo original del Euro cuerpo de la UNIÓN EUROPEA en 1992. Tampoco parecida a las de ESPAÑA, cuya recomposición, luego de la Constitución de 1978, se logró en los años 90 y, actualmente, renueva materiales para la defensa con apoyo de empresas privadas nacionales y extranjeras.

Para fundamentar esta tan mala suerte, comenzaré expresando coincidencia con el Sr. Jefe de Gabinete, Lic. MARCOS PEÑA, al declarar que: “Recibimos las FFAA en un estado muy malo en términos de equipamiento y remuneraciones, después de años de una política errada…” (INFOBAE, 12/11/2016).

Y para señalar parte de esa trayectoria incongruente, nos remitimos a los colapsos de la GCS (1970) y GM (1982), que las arrojaron a la situación marginal en que se encuentran luego de TREINTA y CUATRO años del retorno de la democracia en la República.

Desde entonces, la extrema ignorancia del uso del pensamiento estratégico como lógica militar para proyectarlas hacia el mediano y largo plazo contribuyó a acentuar aquella situación. Ignorancia que fue favorecida por el resentimiento, el desprecio y el desinterés que ninguna autoridad trató de reducir, siendo que las FFAA constituyen un pilar irremplazable en la supervivencia del Estado, cuanto más en el mundo que vuelve a tener convulsiones.

También hago ver que los instrumentos legales para hacer viable la necesaria reestructuración de las FFAA tienen como inicio la Ley de Defensa de 1988 y concluyen con la Directiva Política de Defensa Nacional según Dcto 1714/2009 (DPDN), que estableció los procedimientos a seguir en relación con la Ley 24.948/1998 (Reestructuración de las FFAA).

Atento al panorama hasta aquí señalado, estas son las consecuencias que destaco especialmente:

1.    El estado de las FFAA es nominal en lugar de operacional, a pesar de los instrumentos legales como para recomponerlas. La obsolescencia de los materiales y el desmantelamiento de los activos de la Producción para la Defensa se manifiestan en forma incuestionable.

2.    Las previsiones contenidas en los documentos para la reconstrucción operacional fueron sistemáticamente ignoradas; nada se pudo concretar al respecto.

3.    Las reformas introducidas que se hicieron sentir en forma efectiva fueron como  resultado de la aplicación del Dcto 545/2003 (La Defensa Nacional (DN) en la Democracia) y se dieron en los campos de la Formación y el Perfeccionamiento Profesional y en el Administrativo Institucional. Fue determinante la participación de civiles para la definición de las Políticas Militares, orientadas a evitar interferencias en el proceso democrático nacional.

4.    La marginación a que se ha aludido produjo riesgo sicológico en la comunidad militar, familias incluidas, en tanto que se afectó seriamente la motivación de la profesión (misión no definida), la preparación para el combate (entrenamiento inadecuado), la cohesión interna (prejuicios y confrontaciones) y la moral individual (vacío de respuestas claras). En síntesis, el desaliento fue creciendo y, también, fue consecuencia de muchas bajas voluntarias, en especial desde 2003 en adelante.

Ahora, pasando a considerar la etapa actual de gestión de Gobierno y Conducción de las FFAA, doy por sentado que esta sería “la orientación para el nuevo titular de Defensa”, Sr OSCAR AGUAD, según la interpretación que hago del escrito del Dr. ROSENDO FRAGA que publicó INFOBAE el 08/07/2017, a saber: “Las 6 misiones para las FFAA son: Lucha contra el terrorismo internacional; Protección del medio ambiente; Empleo de Fuerzas para la paz según la Política Exterior del Estado; Apoyo a las emergencias sociales; Cooperación con las FFSS contra el narcotráfico y Contribución a la defensa de las fronteras”.

A ese respecto, mis observaciones son las siguientes:

1.    No está considerada la misión constitucional y fundamental de las FFAA, a saber: “Contribuir a consolidar la paz interior y la defensa común  de los espacios geopolíticos nacionales de aire, mar y tierra, los cuales se constituyen con más de 3.700.000 Km2 de superficie, con el Sector Antártico y las islas del Atlántico Sur”.

2.    Se revela una ignorancia extrema, semejante a la de los Gobiernos desde 1983 en adelante, en cuanto a que la lógica militar enseña que del Planeamiento Estratégico Militar Conjunto y su Presupuesto Particular habrán de surgir las misiones operacionales y subsidiarias, reales y potenciales, más probables de ser ejecutadas.

3.    Cómo y con qué medios se habrán de desarrollar todas las misiones si la FUERZA AÉREA no vuela; la ARMADA no navega y el EJÉRCITO no logra ajustar su organización y probable despliegue operacional más apto.

4.    El panorama señalado pone de manifiesto una realidad que alguien puede entender como exagerada. Ahora bien, el resultado será peor, indudablemente, al considerar esto: “Todas las compras y reparaciones de materiales anunciadas por el ex Mtro. de Defensa, Ing. Agro JULIO MARTÍNEZ, han sido canceladas parcial o totalmente” (Dr. ROSENDO FRAGA, ídem anterior). Al respecto, creo no equivocarme al considerar que lo expresado está directamente relacionado con los anuncios que hizo el ex Ministro y se publicaron en INFOBAE del 12/11/2016; en Tiempo Militar del 30/12/2016 y en INFOBAE del 16/04/2017.

Para recomponer tamaños desatinos será preciso aceptar los procedimientos que se determinan en el sistema de análisis y evaluación estratégica de las FFAA para establecer actitudes y acciones operacionales: el Planeamiento Estratégico Militar Conjunto (PEMC). En tal sentido, sugiero que el camino a seguir sea este:

1.    Procurar satisfacer las modificaciones a incluir en las Leyes de Defensa, de Seguridad Interior, de Reestructuración de las FFAA y de DN democrática, para que las FFAA puedan desempeñarse como “última reserva disponible”, tanto en el marco externo como en el interno

2.    Establecer una nueva DPDN que para las FFAA tenga en cuenta el cumplimiento de la misión fundamental, incluyendo como agresores externos a Bandas armadas, Grupos de irregulares y de Mercenarios; a las Nuevas Amenazas (ONU 3314/1974, 4° y OEA, Declaración de México del 27/28 de Octubre de 2003) y a las misiones subsidiarias (casos: las de la orientación antes señalada). Para estas últimas misiones, la prioridad será dada a las más probables en casos de conmoción interior por efectos de la naturaleza y de las personas”.

3.    Concentrar la atención en el corto y mediano plazo (2017 a 2024) para poner en marcha la reestructuración de las FFAA con un mínimo de realismo mediante y sobre la base de un Presupuesto Plurianual adecuado que se extenderá a 2030.

4.    El MINDEF producirá la Directiva Estratégica Militar 2017 (DEMIL) que facilitará la preparación del PEMC. Debe incluir especialmente lo siguiente:

a)    Los Plazos: Corto (2017/2019); Mediano (2020/2024) y Largo (2025/2030).

b)    La misión fundamental y las subsidiarias, en el marco externo y en el interno.

c)    El Plan de Necesidades Básicas, a satisfacer antes de 2019 y completar en 2023.

d)    El Plan de Contingencia para ejecutar operaciones circunstanciales o inmediatas, tanto en el marco externo como en el interno, mientras se dispone cómo alcanzar las capacidades operacionales del PEMC en 2023 con los materiales indispensables, cuanto menos.

e)    Las disposiciones para completar la reestructuración de las FFAA y preparar la etapa largo plazo del PEMC.

f)     Los parámetros para la ejecución del Presupuesto Plurianual hasta 2030.

5.    El EMC prepara el PEMC con etapas dentro de los plazos establecidos para mantener el mejor control del Presupuesto Plurianual asignado.

Como conclusiones acerca de esta etapa de Gobierno digo que:

–       El Gobierno debe despojarse de  los prejuicios reales e inducidos que llevaron a la desatención de las FFAA y a sumergirlas en el estado actual de obsolescencia y marginalidad, y proceder a reestructurarlas con arreglo a la lógica militar.

–       Resulta imprescindible aplicar el pensamiento estratégico para lograr una visión estratégica operacional de las FFAA  a fin de que puedan desempeñarse en el marco externo y en el interno nacional produciendo efectos útiles antes de 2030. Sin el Presupuesto Plurianual que acompañe esas acciones no se obtendrán los efectos que se pretenderían alcanzar.

Para finalizar, entiendo que está en el Sr. Presidente y Comandante en Jefe de las FFAA, y en las resoluciones de miembros de su Gobierno, asegurar que se inicie el proceso de normalización operacional para alcanzar las capacidades según el PEMC (2017/2030). Para hacerle ver que no estoy proponiendo algo imposible, y considerando que han pasado TREINTA y CUATRO años de desatención casi absoluta, pido que se recuerden los resultados de la normalización de las FFAA en ALEMANIA y en ESPAÑA.

C.A.B.A, 09 de Agosto de 2017

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(*) El autor es Coronel (R), Oficial de Estado Mayor, Licenciado en Estrategia y Organización (IESE) y Coautor del “Proyecto FEDERACIÓN”, de Mutuales FFAA, Seg y Pol (s)

 

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