Deficiencias del I.A.F.

Transcribimos a continuación una carta del Brigadier Mayor (R) José María Insúa al Diario La Prensa (no publicada), recriminando al IAF su falta de preocupación para comunicar a sus beneficiarios los cambios en el Impuesto a las Ganancias.

Señor Director del Diario “La Prensa”:

Me es muy grato hacerle llegar mis felicitaciones por su articulo “Sepan que no todos saben hacer trámites On line y hablar Ingles” del Señor V. Cordero publicado en su edición del 25 de septiembre del corriente año. Es indudablemente un tema muy importante de un problema que atañe a un sector de la población y que pareciera ir incrementándose día a día, en atención al vertiginoso avance de la tecnología y al constante aumento de la cantidad de abuelos. La generación de mi padre básicamente transitó entre el tranvía a caballo y el hombre en la luna pero podemos decir que tantos nuevos acontecimientos no influían mucho en el ámbito personal. Nosotros los más veteranos de hoy, en cambio, empezamos viendo tranvías y llegamos hasta hoy siendo participes de advenimientos como la PC, Internet y celular, que comenzaron a gravitar en nuestras vidas, unas veces en forma positiva y otras por el contrario nos causaron trastornos, siendo este el caso de un grupo de ancianos retirados de las Fuerzas Armadas, que deseo relatar como ejemplo de lo anteriormente aseverado.

Para entender mejor el tema es menester saber que en 1946 el Gobierno Nacional creó el Instituto de de Ayuda Financiera para el Pago de Retiros y Pensiones Militares (IAF), el que ha funcionado ininterrumpidamente hasta la fecha con solo un cambio en su Directorio en el año 1983; esta Institución debía lograr que con el menor gasto posible los retirados cobraran un haber de retiro equivalente al 85% del personal en actividad. Para esto se dispuso que el personal retirado siguiese pagando igual aporte jubilatorio al que tenía durante su actividad, de donde llevo alrededor de 67 años realizando dicho aporte -pese a que el Estado desde la época de Menen no cumple con su obligación y por medio de triquiñuelas no nos paga lo que corresponde por dicha Ley-, habiendo dado esto origen a un Estado perverso y a un sinfín de juicios que hasta hoy perduran y que a través de los años abonan y abonarán los gobiernos siguientes.

Al tener la obligación de pagar los sueldos, el IAF fue designado por la AFIP como agente de retención, por eso al implementarse el Impuesto a las Ganancias, en el recibo de sueldo figura el descuento de este tributo y el neto a cobrar. En caso de dudas siempre se consultaba telefónicamente al departamento Retenciones; hasta ahora no era necesario saber ni utilizar Internet; este fue un método normal fácil y seguro hasta mayo de 2017. A partir de entonces comenzaron los problemas para la Gerontocracia.

Para aclarar que pasó, diré que en marzo, abril y mayo a igualdad de haberes me descontaron prácticamente la misma cantidad, $ 5.000 por mes del Impuesto a las Ganancias. En junio a igualdad de haberes la lógica decía que hubiera debido pagar el mismo importe, pero esto no fue así, puesto que pagué tres veces más ($ 12.718). Gran desconcierto de mi parte y de la mayoría de camaradas ante una situación absolutamente ilógica. Contemporáneo con esto una institución de la que ni siquiera soy socio (UPMAC), nos informó la razón de tamaño despropósito. ¡No habíamos confeccionado el formulario 572 que había sido establecido por la AFIP! También esa Asociación nos informó que debíamos entrar con clave fiscal a AFIP y llenar dicho formulario. Además nos aconsejó buscar ayuda pues solos no lo íbamos a poder hacer (hasta ese momento el IAF no nos había informado absolutamente nada, solo nos había cobrado).

Lo mencionado obligó a muchos de nosotros a consultar y/o contratar un contador para confeccionarlo. Yo lo confeccioné con ayuda de un amigo que me guió por teléfono; pese a esto debí concurrir (con mis 87) a la AFIP, donde me atendieron con toda la consideración que merece un anciano, cosa que no realizó el IAF que hasta ahora no ha dado señales de vida. Pude así enviar el formulario el 10 de julio, límite de tiempo según lo informado por la Institución que nos auxilió y avisó sobre la existencia de este problema, cumpliendo la UPMAC nuevamente las obligaciones que debiera haber sido una iniciativa del IAF. A partir de entonces los viejitos comenzamos ser mal tratados por la tecnología (Aleluya).

Si el Directorio del IAF, que desde 1946 es nuestro organismo de pago hubiera asumido la obligación moral de defendernos, nos habría avisado en enero sobre nuestra obligación de confeccionar el formulario, mediante fehaciente comunicación, como se realizaba antaño a través de los recibos de haberes y como lo hizo ya tarde y tímidamente en el mes de julio por consejo de UPMAC, agregando también un instructivo que nos pudiera ayudar en nuestro proceder o a través de e-mail, medio con que envía sus propagandas, se hubieren evitado tantos perjuicios y angustias, a sus (y remarco la palabra) BENEFICIARIOS.

En lugar de eso se dieron por satisfechos con una publicación de Internet a la que la mayoría de los veteranos no accede ni lee (yo traté de hacerlo en seis oportunidades, en todas asistido con un asesor del IAF y en todas fracasé). Quizás sea pertinente ya y a manera de resumen aclarar nuevamente por qué he expresado que al alcanzarme la tecnología del IAF comenzaron mis desajustes económicos y angustias; creo no es difícil de entender. En junio como ya expresé en lugar de de $ 5.000 me fueron descontados $ 12.718, en julio no me descontó nada, se me informó que esto era así porque había tenido un excedente del mes anterior, situación que me resultó lógica, ya que había enviado el famoso formulario 572 ya confeccionado.

Creí que se me habían terminado los inconvenientes, de nuevo gran error, me engañaron, resulta grosero decirlo pero fue así. En agosto pagué $ 17.589 de Impuesto a las Ganancias, es decir que en total pagué $ 30.307 pesos; esta suma corresponde a los últimos tres meses, $ 10.100 durante 3 meses con el agravante que dicha erogación me fue descontada en solo dos meses. Por esta razón pregunto sin ser contador: ¿resiste esto algún razonamiento que justifique el desorden económico y emocional que nos han producido a los ancianos estos procederes? ¿Es justo que organismos del Estado, que deben velar por nuestro bienestar produzcan en nuestra vidas, una situación tan desesperadamente caótica, poniendo en juego nuestra salud? Es así que de $ 5.000 mensuales pasé a pagar $10.000 y creo que esta cifra será la que seguiré tributando; a la que debemos agregar el aporte jubilatorio de $ 7.858 (total 17.850 en agosto).

Es de esperar que en el futuro no me sigan disminuyendo los haberes. Lo que no me queda claro es si en la suma sobre la que tributo el impuesto está incluido el aporte jubilatorio, porque de ser así sería un despropósito. Antes de finalizar sería pertinente preguntarle al Directorio del IAF, en especial a nuestros Camaradas, porque estos alguna vez comandaron y saben bien los deberes reglamentarios y MORALES que esto implica, si son conscientes de las consecuencias que su pobre accionar tuvo sobre los más veteranos, con daños económicos y espirituales, perjuicios que con un poco de ingenio y buena voluntad podrían haber sido evitados y esto lo expresa alguien que conoce el IAF desde muy joven y que a lo largo de su extensa trayectoria profesional ha escuchado no menos de siete exposiciones sobre dicha Institución, la última del Brig.May. (R) Serrat, en la cual también se nos informaba de las deudas que el Estado Nacional tenía para con ese Organismo.

Señor Director de este prestigioso matutino, sé que esto ha resultado un tanto extenso, quizá por la importancia que he dado al tema o tal vez por no tener capacidad de síntesis, pero pese a esto me atrevo a enviarlo, pues mi experiencia me dice que si no interviene algún medio de comunicación social, en nuestra sociedad pocos le darían la importancia que creo merece el tema.

Agradeciendo desde ya la atención que pudiere brindar a la presente, saludo a Usted con mi especial respeto.

Buenos Aires, octubre de 2017.

Brig. May. (R) José María Insua

Ex Jefe del E.M.G. de la FAA

Comments

  1. Fiorentino Francisco Carlos says:

    Muy acertada y oportuna la carta de este Oficial Superior, que pone de manifiesto las faltas cometidas por el IAF. Además creo necesario se verifique cómo aplica el IAF los cálculos de deduciones Impositivas dado que la norma que puso en vigencia la AFIP respecto de seis (6) veces el Salario Mínimo de la ANSES y lo hizo sobre el mínimo que regía desde Set 2016 a Febnr 2017, entiendo no actualizándolo por el nuevo Minimo ANSES, para Marzo 2017 y el posterior para Set 2017 (si bién el decreto del Gob dictado en Dic 2016, establece que este beneficio no debe superar el 40% sobre las deduciones comunes vigentes conforme la Actulización de la Ley del Impuesto a las Ganancias para el corriente año) además la Resol AFIP habla del Salario Bruto de la ANSES, lo cual no es igual en cuanto al Salario Bruto del Personal Militar Retirado de FFAA ya que seguimos aportando el 11% de Jubilación y también aportamos más como descuento de Obra Social (en nuestro caso es 6% u 8% “con familiar a cargo”, por consiguiente entiendo se están cometiendo graves errores y nadie lo admite y/o hace la Gestión Correspondiente para revertir esto. En mi caso personal con fecha 07/09/2017 ingresé en el IAF una especie de nota Borrador con tales inquietudes, o sea los tres posibles Salarios Mínimos de ANSES (hasta Febr 17, desde Marzo-Agosto 2017 y a partir de Set 2017 que es de $ 7246) y este último es
    el que aplica la ANSES para sus beneficiarios multiplicado por 6. Además si se pone en consideración el tope del 40% del Decreto Reglamentario, ello afectaría muy parcialmente a éste último valor. No obstante mi presentación, nadie me llamó o notificó cuestión alguna y si estoy afectado por las retenciones que entiendo son onerosas por erróneas.

    • UPMAC says:

      Estimado Camarada:

      Hasta donde esta Asociación ha podido comprobar en su momento en el IAF, ese Instituto tiene perfectamente claro el mecanismo de aplicación del Impuesto a las Ganancias, respetando estrictamente los términos legales, lo que no quita que en algún caso puntual pudiese haber un error, y en ese caso el mismo sería corregido de inmediato.
      Lo que UPMAC ha denunciado es la falta de preocupación de sus autoridades para comunicar a sus beneficiarios -especialmente al sector que por su mayor edad es más vulnerable- el cambio de sistema impuesto por AFIP, y no solo a través de su página web, sino mediante una nota enviada por el correo tradicional, con las suficientes explicaciones que el caso requiere. Se trata de una obligación moral. Les ha faltado sensibilidad.
      Ud. debería acercarse al IAF con sus números, y allí seguramente le darán las explicaciones necesarias.
      Atte.
      UPMAC – Equipo de Haberes.

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