El transporte A.R.A. Isla de los Estados en el conflicto de Malvinas

La trascendencia de su tarea como una muestra del accionar de nuestra Marina Mercante en el conflicto.

Por Rafael L. Sgueglia*

Con la llegada de la fuerza de desembarco a Puerto Argentino el 2 de abril de 1982 se sumaría el transporte naval A.R.A. Isla de los Estados, que aproximadamente a las 1200 horas de ese día amarró en uno de los muelles de ese puerto.

El mencionado buque estaba bajo la órbita administrativa del Comando de Transportes Navales de la Armada Argentina, contaba con tripulación de marinos mercantes, careciendo inicialmente de tripulación militar.

En este breve opúsculo vamos a tratar de resumir lo hecho por este buque, en la idea de poder conocer y rescatar, quizás del olvido, el importante aporte que la Marina Mercante Argentina hizo durante el conflicto del atlantico sur durante 1982.

Hombres y mujeres, inclusive extranjeros, en barcos de armadores privados y estatales, de todas las edades y de todas las asociaciones profesionales que hacen al quehacer marítimo argentino dieron todo de sí en la epopeya de los barcos mercantes argentinos, así definida por el señor Jorge Muñoz en su libro “Misión Cumplida” y que es la principal fuente bibliográfica de este modesto trabajo.

A esta labor no debemos dejar de mencionar la tarea de obreros portuarios, algunos de los cuales trasladaron a Malvinas, operarios e ingenieros de talleres navales y astilleros, prácticos, tripulantes de dragas y balizadores que contribuyeron a que los canales de navegación en territorio nacional quedaran expeditos, etc.

Todo ello constituyó sin duda una muestra de que un verdadero sistema de industria marítima argentina trabajó en pos de la causa nacional por Malvinas.

Si debemos resumir lo realizado por de la Marina Mercante Argentina en pocas palabras, debemos hablar de ocho barcos que realizaron tareas de abastecimiento a y dentro de las Islas Malvinas, de otros diez que realizaron transporte logístico a puertos patagónicos, de cinco utilizados para el transporte de combustibles a la Patagonia, de dos petroleros que integraron los grupos de batalla de la Armada Argentina asegurando su provisión de combustible en tiempo y oportunidad, de doce mercantes utilizados en tareas de exploración e inteligencia en el Atlántico Sur, de la Isla Ascención a las Malvinas. A los que se sumaron seis pesqueros en aguas próximas a las islas brindando informaciones vitales que permitieron conocer con bastante precisión las posiciones de la flota enemiga, etc. etc.

Dificíl tarea es en un párrafo poder describir todo lo hecho por no muchos, y que fue trascendente en este conflicto.

Cada una de estas tareas realizadas ameritan por sí solas un pormenorizado análisis mediante el cual se podrá conocer en profundidad el compromiso de los marinos mercantes y personal de apoyo en tierra en la única guerra que afrontó nuestro país en el siglo viente.

Sin duda todo lo realizado no hubiese sido posible sin una adecuada preparación y planificación, el trabajo de la Marina Mercante Argentina y lo que podemos llamar el sistema de la industria marítima argentina en el conflicto de Malvinas no fue fruto de la improvisación.

A modo de ejemplo recuerdo que hace unos años un capitán de uno de estos mercantes me refirió que tenía en su caja fuerte los planes necesarios para utilizar su barco en estas tareas, y que a partir de una orden recibida y codificada sólo tuvo que abrir sobres y poner su nave a son de combate, esto incluía los necesarias claves de comunicaciones, derrotas naúticas a navegar, instrucciones de convoyado etc. Para lo cual todo su personal había sido formado según los diferentes niveles de responsabilidad y ejecución, en las correspondientes escuelas y en los cursos de capacitación obligatorios para la obtención de patentes y habilitaciones.

Todas las tareas realizadas no eran simples, requerían capacitación, adiestramiento continuo e intensivo para mantener la necesaria capacidad logística, de apoyo o de inteligencia a realizar.

Buque Isla de los Estados 2

A.R.A. Isla de los Estados

A guisa de ejemplo pensemos en el abastecimiento en navegación a buques de la Armada que realizaran los petroleros de YPF Campo Durán y Puerto Rosales. Este, por ejemplo, le transfirió 300 toneldas de fuel oil al crucero A.R.A. General Belgrano dos días antes de su hundimiento y 260 toneladas al destructor A.R.A. Piedrabuena el día 28 de abril. De por sí espero nos ayude a dimensionar su trabajo, sin el cual estas unidades de nuestra flota de mar hubiesen tenido que regresar a puertos continentales periódicamente.

Dieciocho marinos mercantes argentinos dieron lo más sagrado de sí, su vida, en el conflicto, diez resultaron heridos en combate. Cuarenta y una condecoraciones fueron otorgadas a personal de la Marina Mercante por fallecimiento en combate, actos de heroismo o por haber cumplido con su deber más allá de lo esperable poniendo en riesgo su propia vida, en casos para salvar la de otros tripulantes.

Como una muestra de la dimensión del apoyo logístico realizado para Ejército Argentino, llegaron a las islas en dos buques de ELMA 3688 toneladas de carga para atender parte de los requerimientos logísticos de esa fuerza en las islas, amén de llevar insumos para las otras fuerzas.

La Armada Argentina recibió además, entre otros, suministros en el transporte naval A.R.A. Buen Suceso y la Fuerza Aérea Argentina en el mercante Mar del Norte, en cantidades que no he podido dimensionar adecuadamente para este artículo.

Más allá de toda ponderación sobre su resultado, las acciones militares en las Islas Malvinas y sus adyacencias, sin este apoyo logístico, no hubieron sido posibles

Ya volviendo a conocer lo realizado por el transporte naval A.R.A. Isla de los Estados, podremos tener una muestra de todo lo expresado en este largo prólogo, que de seguro puede ser incompleto, sin querer serlo.

La continuidad de la política de la República Argentina para recuperar las Islas Malvinas encontró, en la década de los sesenta ante el desinterés británico de mantener el único buque que abastecía a las islas a y desde Montevideo, la oportunidad para ir realizando acciones que en forma comercial y política sirvieran para crear lazos entre los isleños y nuestro país.

Así se fueron celebrando acuerdos que se materializaron en la concurrencia de estudiantes a escuelas en Argentina, en la conexión aérea permanente mediante la Fuerza Aérea Argentina con la empresa LADE, la construcción de un aeródromo en Puerto Argentino, el abastecimiento de gas y combustible mediante las empresas YPF y Gas del Estado, entre otras cosas.

A todo ello se sumó la presencia regular de buques de transportes navales que contribuían a asegurar el abastecimiento de las Islas Malvinas como asimismo de permitir comerciar los productos isleños, principalmente ganaderos, con el resto del mundo a través de puertos argentinos continentales.

Asi las cosas se firmó un acuerdo entre ambas cancillerias, la británica y la argentina, para que el Comando de Transportes Navales llevara ganado ovino en pie a Puerto Deseado desde los puertos malvinenses de San Carlos, Darwin, Howard, Goose Green y Bahia Fox a Puerto Deseado. Lugares de la geografia malvinense desconocidos para la mayoría de los argentinos por entonces, que serían el escenario de batallas en 1982, y ya han sido incorporados al ideario colectivo de todos los argentinos.

Asi fue que en el año 1980 se incorporó a la Armada el transporte A.R.A. Isla de los Estados, con la tarea principal de realizar no sólo navegaciones comerciales por la costa continental argentina sino también a y desde Malvinas , además de materializar trafico de cabotaje dentro de ellas, según requerimientos de la Falkland Island Company. Sin duda en esos viajes comerciales realizados siempre con tripulación civil el buque obtuvo información meterológica, hidrográfica y de las facilidades portuarias de los lugares visitados en las islas, más allá de lo por entonces conocido y publicado en los derroteros correspondientes. Información que debidamente procesada debiera haber servido a contribuir a materializar el análisis de inteligencia sobre las islas.

Este buque tenía 80 metros de eslora (largo) y podía transportar una carga útil de 2500 toneladas. Su calado y tonelaje a plena carga de 3900 toneladas, amén de capacidad instalada de plumas, lo hacía particularmente apto para la navegación de cabotaje en las islas. En el momento de su incorporación a la Armada Argentina llevaba unos cinco años de servicio en una empresa española llamada Trasbética, su primer armador.

La campaña de Malvinas comenzó para este barco el 25 de abril de 1982 en Puerto Deseado donde embarcó materiales y vehículos terrestres para la Compañía de Ingenieros 9 del Ejército Argentino, amén de variado armamento y efectivos en el orden una sección. Concluida la carga comenzó a navegar hacia Malvinas incorporándose a la fuerza de tareas anfibia que el día 2 de abril materializara la recuperación de la Islas Malvinas en horas de la mañana.

Ya en ellas, inicialmente, a órdenes del jefe del apostadero naval Malvinas que los dos años previos se había desempeñado como agente comercial del comando de transportes navales viviendo en la localidad de Puerto Argentino, comenzó a realizar navegaciones para atender necesidades logísticas de diferentes unidades militares, amén de servir como alijador de carga que llegaba a bordo de barcos que no podían amarrar en Puerto Argentino por sus dimensiones y tonelaje.

Fue este transporte naval el que llevó a los efectivos del Ejército Argentino de la Compañía de Ingenieros 9, que el día 5 de abril desembarcaron en Bahía Fox, permitiendo que por primera vez flameara la bandera nacional en ese lugar. Asimismo a mitad de abril transportó efectivos del Regimiento 8 de Infanteria a ese mismo lugar, pero en otra orilla.

La Armada había incorporado a la tripulación un coordinador militar, capitán de corbeta Alois Payarola, que asesoró al capitán del mismo, Tulio Panigadi, en sus tareas. Cabe destacar que éste, lo mismo que su primer oficial José Bottaro, habían pertenecido a la Armada Argentina como oficiales. Esta figura de cordinador permitía la correcta ligazón operativa entre la Armada Argentina y los buques mercantes afectados al conflicto.

Asi pues el mes de abril trasncurrió con este barco realizando principalmente tareas logísticas en las islas a las que se sumaron dos pequeños mercantes requisados en ellas, el Monsument y el Forrest, a los que se sumó buque de suministros de bandera argentina Yehuin a fin de ese mes.

Una tarea de particular complejidad realizó el A.R.A. Isla de los Estados y fue la de fondear un campo de minas en proximidades de Puerto Argentino. Las mismas habían sido transportadas por otro transporte naval, el A.R.A. Bahía Buen Suceso, que junto a los otros barcos mencionados y el Rio Carcaraña, el Río Cincel, y el Formosa de ELMA, y el Mar del Norte de la empresa La Naviera, estarían presentes en diversos momentos de la campaña en aguas de Malvinas, significando con su presencia el necesario apoyo a las operaciones militares planificadas o en desarrollo.

Luego del 1 de mayo el barco se trasladó al estrecho San Carlos, en cuyas aguas tuvo al menos tres encuentros con el mercante de ELMA Río Carcarañá, del cual recibió carga militar y combustible en tambores para aprovisionar unidades el Ejército Argentino en la zona.

En la mañana del día 10 de mayo recibió materiales del Ejército Argentino, principalmente de artillería, a los que se sumó personal de esa fuerza. Finalizada la carga se decide navegar de noche en procura de Puerto Howard.

Ello coincidió ese día con que la fragata H.M.S. Alacrity recibiera la orden de reconocer el estrecho San Carlos, navegando de sur a norte. En su pasaje frente a Bahía Fox lanzó proyectiles sobre las posiciones argentinas, algunos luminosos y pocos minutos después siendo las 2220 horas tiene contacto radar con el transporte A.R.A. Isla de los Estados, al cual bate con su bateria de 4,5 pulgadas. Su carga de munición de artillería y los 325.000 litros de combustible en tambores que transportaba hicieron que sucesivas explosiones aceleraran el hundimiento del buque, del cual sólo sobrevieron el capitán de corbeta Payarola y el marinero Alfonso López. La mencionada fragata británica sería atacada a 0130 del 11 de mayo por el submarino A.R.A. San Luis, al norte del estrecho San Carlos, sin éxito aparente.

Fallecieron en el hundimiento del A.R.A. Isla de los Estados quince marinos mercantes, tres hombres de la Armada Argentina, dos del Ejército Argentino, uno de la Fuerza Aérea Argentina y uno de la Prefectura Naval Argentina.

El capitán Payarola y el marinero López pudieron ser rescatados seis días más tarde, luego de permanecer en una cabaña precaria en tierra. Un día después de ello, se innuman en tierra los restos del primer oficial José Bottaro, rezó su responso un capellán de la Gendarmeria Nacional, única fuerza que no tenía tripulantes en el Isla de los Estados. Quizás como símbolo de que este hecho de guerra resultó una muestra de la realidad de lo vivido, donde sin importar la fuerza a la que se pertenecía, sí se era civil o militar, en Malvinas un grupo de argentinos presentaron juntos batalla, más allá de las dificultades que tuvieron que enfrentar.

Quedan muchas cosas para narrar, esto sólo es una pequeña síntesis.

A los muertos, nuestro permanente recuerdo y homenaje, son ellos celosos centinelas de nuestra soberanía en las Islas Malvinas.

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* El autor es Contralmirante (RE) VGM – Presidente del Instituto Aeronaval.

Comments

  1. ME ENCANTO ESTE INFORME PARA MI HIJA QUE VA A LA ESCUELA SE SACO UN10 GRACIAS A USTEDES
    ¡GRACIAS!

  2. ¡Qué honra! ¡Qué honor! Todos los VGM…los vivos y los que están con Dios.

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