Las Fuerzas Armadas y el apoyo a la comunidad

La condición básica de la existencia de un “despliegue operacional” tiene centro en el Planeamiento Estratégico que lo establece en función del objetivo y de la finalidad a satisfacer.

Por: Rodolfo Mazzino*

 

El “mayor despliegue operacional del Ejército después de MALVINAS” (1) puede considerarse como “una fantochada” (2). Quitándole esa trascendencia, se está ejecutando para desarrollar actividades  de ACCIÓN CÍVICA, como las tradicionales hasta el año 1992 en que la ARGENTINA participó en la operación UNPROFOR – YUGOESLAVIA identificada como de Mantenimiento de la Paz, con el primer contingente de tropas militares más importante desde 1958. Desde entonces, se sucedieron otras participaciones que incluyeron la de AYUDA HUMANITARIA, una de las conocidas como operaciones PETERSBERG que se desarrollan bajo la supervisión de la ONU (4). El nombre de esta última se viene utilizando para los apoyos locales o regionales a la comunidad dentro del País, desde entonces. Pero téngase muy presente que la Operación que estamos cuestionando es similar, aunque con algo más de complejidad, a estas más notorias que las FFAA (en especial el EA), han desarrollado como de ACCIÓN CÍVICA a saber:

–       Operativo Dorrego: Año 1973. Gobierno del presidente CÁMPORA. Apoyo a Partidos de la Provincia de Bs.As, en conjunto con miembros del PJ y de Montoneros.

–       Año 2001. Gobierno del presidente DUHALDE. Apoyo en la C.A.B.A y Conurbano bonaerense, primero y segundo cordón.

–       Operativo Dorrego II. Año 2014. Gobierno de la presidente CFK y conducción operacional del TG MILANI, en respuesta a un pedido de Hebe de Bonafini, en la Villa “La Carbonilla”, en proximidades de la estación La Paternal del FCGSM.

Tratando de ser objetivo con la idea y el desarrollo conocido de la Operación de referencia, es preciso comenzar por cómo se gestó la misma, a saber:

Se inicia con la Resolución del MINDEF de 88/2020 del 13/3/2020 que habilita la creación del Comité de Emergencia de Defensa – COVID 19 para contribuir a lo dispuesto en el DNU 2020 – 260 APN – PTE emitido por el PEN para brindar apoyo a la comunidad ante la emergencia sanitaria. En la Resolución se establece que la Secretaría de Logística de Defensa estará a cargo de las compras de bienes y servicios necesarios para la ejecución de la Operación… y que el JEMC (GB PALEO) será quien dirija el planeamiento en coordinación con la Secretaría de Coordinación de Emergencias del MINDEF.

En consecuencia, el EMC emitió la Directiva 01/2020 para apoyar al Plan de Operaciones preparado en respuesta al COVID 19 del MINDEF. En principio se habrían establecido 14 ZONAS de EMERGENCIA SANITARIA, cuyos Jefes Militares dependerán del Cte Operacional del EMC (GB DEIMUNDO ESCOBAL). Y si fuera necesario, toda la capacidad disponible de las FFAA sería puesta en apoyo de las mismas.

Lo expuesto hasta aquí merece las siguientes conclusiones:

–       Que el hecho de partir desde una Resolución del MINDEF está indicando que no existía un Planeamiento de Contingencia para hacer frente a situaciones de “conmoción interior por efectos de la naturaleza”, como bien podría clasificarse el caso COVID 19. Dicho esto muy a pesar de lo establecido en la CN, Art 23 y 99, N° 16 (segundo párrafo) sobre “conmoción”, considerando que la misma no será solo por obra de las personas sino por la acción de la naturaleza también, como es de sobra conocido (terremotos, inundaciones… ¡pandemia!, etc.)

–       Que la complejidad jurídica podrá aparecer por estos motivos: 1) No intervención del HCN en la determinación del caso como de “conmoción interior”, 2) Ausencia del establecimiento formal de ZONA de EMERGENCIA, figura táctica y jurídica sustancial para este caso en el que no existe la necesidad de establecer el “estado de sitio” al que hace referencia la CN, al menos por el momento.

–       Que para la ejecución de la “Operación Grl BELGRANO” no existe una asignación de Elementos en forma expresa como para constituir una Unidad Operacional sino que los mismos se hallan bajo la dependencia de sus Comandos naturales que actúan en coordinación con el Cte Operacional del EMC.

Entonces, atento a lo precedente, ¿cuál sería el significado de ese “mayor despliegue operacional desde la Guerra de MALVINAS”? Casi con seguridad no sería más que el resultado de la aplicación de lo establecido en la Ley 24.059/1992 (Seguridad Interior), en orden con lo siguiente:

–       A requerimiento del Comité de Crisis, las FFAA se alistarán para intervenir mediante acciones de Apoyo Logístico, de Ingenieros de Construcciones, de Comunicaciones y Helicópteros.

–       Las FFSS y PP mantendrán la responsabilidad primaria en la protección de los ciudadanos, en particular cuando haya situaciones de “conmoción interior” por efecto de la naturaleza (caso COVD 19) o de las personas.

–       Esto conocido da cuenta que no existe tal despliegue operacional sino que las actividades de apoyo a desarrollar se ejecutarán con los elementos de las FFAA en el lugar o de la jurisdicción militar que corresponda. Evidentemente, esto no requiere de un Planeamiento de Contingencia que si habría de ser absolutamente imprescindible en caso de existir un Elemento Conjunto de las FFAA instruido y preparado para operaciones en casos de de “conmoción interior” a desarrollar en una ZONA de EMERGENCIA establecida por el PEN.

–       En definitiva, se aprecia que este supuesto “despliegue operacional” no resulta muy diferente a la ACCIÓN CIVICA que desarrollaban las FFAA (EA en particular) hasta mediados de 1990, oportunidad en que se produjo el cambio de significado y de intensidad operacional a través de la AYUDA HUMANITARIA.

La condición básica de la existencia de un “despliegue operacional” tiene centro en el Planeamiento Estratégico que lo establece en función del objetivo y de la finalidad a satisfacer. Planeamiento que se hace al amparo del Estratégico Operacional y Militar Conjunto, imprescindible instrumento nacional y militar para hacer frente a situaciones de crisis, conflictos y agresiones, tanto externas como internas. En esencia, y para no alejarnos del caso en cuestión, habrá “despliegue operacional” cuando se haya configurado una ZONA de OPERACIONES o una ZONA de EMERGENCIA ambas en el marco interno.

Precisamente esta última requiere de un planeamiento particular o de Contingencia en el cual el área de ASUNTOS CIVILES adquiere una prioridad relativa muy alta, puesto que la misión del Comando Operacional debe ser precisa dado que habrá un alto grado de coordinación para resolver situaciones de las Funciones de Gobierno (Administración-Seguridad y Orden Público-Salud Pública-Trabajo local-Recursos Humanos y Materiales disponibles, etc) y Económicas (Funcionamiento de industrias y comercios-Alimentación-Abastecimiento-Servicios Públicos Esenciales-Aeropuertos-Puertos-Estaciones del Tren).

Y la importancia del Planeamiento de Contingencia se ve potenciada porque habrá que determinar fehacientemente estas responsabilidades militares en la ZONA de EMERGENCIA: 1) Fuerzas bajo COMANDO OPERACIONAL (las asigna el EMC), 2) Fuerzas y Elementos bajo CONTROL OPERACIONAL (las determina el EMC previa coordinación con las Autoridades Multidisciplinarias locales correspondientes); 3) Requisiciones (Dispone el HCN), 4) Aplicación de la Legislación Militar en casos especiales (en la actualidad, a definir por el HCN en base a la Ley 26.204/2008, Código de Disciplina Militar) (3).

Para completar la etapa de reflexión acerca de lo que es, pudo ser o debió de ser la Operación Grl BELGRANO, sugiero tener en cuenta estos ejemplos:

Ante la propuesta del PEN y con el aval del HCN, entre Abril y Julio de 1983 estuvo funcionando la ZENE (Zona de Emergencia NE) a raíz de la mayor inundación del siglo provocada por desbordes de los ríos Paraguay y Paraná que afectaron en gran medida a las ciudades de FORMOSA, RESISTENCIA, CORRIENTES y POSADAS. El Comando de la ZENE se instaló en la ciudad de CORRIENTES y estuvo a cargo del 2do Cte Br I VII, de la GUC con asiento en el lugar. El Dpto ASUNTOS CIVILES tuvo a su cargo el mayor esfuerzo para garantizar resultados positivos en las acciones que se desarrollaron. Se establecieron y ejecutaron los procedimientos militares antes señalados y se procedió a la ejecución de los apoyos necesarios para mantener en actividad, en todo lo posible, las vías de comunicación, las actividades productivas, la salud de las poblaciones y los abastecimientos suficientes para la subsistencia, entre otras actividades.

Las FFAA de PERÚ se organizan así: 1) Con 7 Comandos Operacionales, uno de los cuales interviene en el Planeamiento Estratégico Militar Conjunto en tanto que los otros producen el Planeamiento Regional Conjunto; 2) Con 3 Comandos Especiales, el de Reservas Conjuntas, el VRAEM (Denominación que identifica a una Zona de Emergencia permanente en el territorio peruano) y el UCAYALI, cuyas capacidades le permiten hacer frente a casos de “conmoción interior por efectos de la naturaleza o de las personas”, que dispone del Dpto de ASUNTOS CIVILES para dirigir las acciones a desarrollar. Este último Comando Operacional Especial está organizado, instruido y equipado para desplegar en caso de necesidad y, además, cuenta con el apoyo de los Comandos Regionales más cercanos en caso de necesitar refuerzos.

Las FAS (Fuerzas Armadas de ESPAÑA) han constituido una UNIDAD MILITAR de EMERGENCIAS (UME), de carácter permanente, para desempeñarse según estas dos condiciones:

–       Casos: 1) Ante grave riesgo eventual; 2) En catástrofes inesperadas que causan desgracias; 3) Por calamidades naturales o producidas por personas; 4) Por otras necesidades públicas.

–       La intervención habrá de darse en primera instancia y siempre por requerimiento del Gobierno nacional, provincial o municipal.

La composición de la UME es la siguiente:

–       Cuartel General (El Comando) y Sección Operaciones Aéreas, en MADRID

–       Regimiento de Apoyo Logístico e Instrucción en Emergencias, en MADRID.

–       Batallón de Comunicaciones, en MADRID.

–       5 Batallones (Tipo Regimiento de ARG) de Intervención en Emergencias en los siguientes asentamientos: Madrid – Sevilla – Valencia – Zaragoza y León.

CONCLUSIONES

Para la ejecución de la Operación “Grl BELGRANO”:

La inexistencia de un Plan de Contingencia dio lugar a la impartición de órdenes que se elaboraron ante las circunstancias (COVID 19), pandemia que se considera en este escrito como una acción de conmoción interior por efectos de la naturaleza. El muy escaso tiempo entre la primera orden de operaciones y el inicio de las misma puso en evidencia que el planeamiento se hizo “sobre la marcha” y, muy seguramente, sin respetar los contenidos del “planeamiento abreviado”.

La pretensión de magnificar los apoyos a proporcionar dieron lugar a la constitución de un Comité de Emergencias de Defensa COVID 19, a un órgano de Control de Emergencias en el EMC y a un Despliegue Operacional considerado como “el más grande luego de la Guerra de las MALVINAS”, cuestiones todas estas que, en definitiva, están incluidas en la Ley 24.059/1992 (Seguridad Interior) en cuanto hace al apoyo a proporcionar por las FFAA ante requerimiento del Comité de Crisis que se halla determinado en dicha Ley. Por último, y a pesar de la existencia de un Comando Operacional en el EMC, los Elementos en apoyo y los medios de que disponen cada uno de los mismos actúan en sus jurisdicciones y están conducidos por sus Jefes naturales,

No habiéndose establecido la forma táctica de ZONA de EMERGENCIA, la que no exige el establecimiento del ESTADO de SITIO, en cuya constitución gravita con prioridad el Dpto ASUNTOS CIVILES, se hace simple deducir que lo que está en desarrollo a cargo de las FFAA (en especial, del EA), no es más que un conjunto de actividades que caben en la clasificación de ACCIÓN CÍVICA, denominación en uso hasta los años “90” en que el apoyo a la comunidad pasó a ser identificado como AYUDA HUMANITARIA, al tomarse en cuenta las consideraciones que la ONU estableció para una de las cinco Operaciones PETERSBERG.

La participación del HCN antes del desarrollo de esta operación hubiera sido crucial para despejar todas las dudas que hacen a los movimientos de Personas y Recursos de las FFAA para proporcionar apoyo a la población en un ámbito tan extenso como el de casi todo el territorio nacional. Este Órgano del Estado tampoco se preocupó nunca, desde 1995, en advertir al PEN que está sin reglamentar el Cap VII, Servicio Social Sustituto, de la Ley 24.429/1995, instrumento diseñado especialmente para el desarrollo de actividades de protección civil, de servicios de salud, sociales y educacionales, conservación del medio ambiente, mejoras en ambiente rural y protección de la naturaleza.

Da la sensación que, otra vez, las FFAA quedaron a expensas de una situación con alto grado de improvisación que se trata de paliar con un el Instrumento Militar reducido a su mínima condición operacional. Es llamativo, también, el hecho de que la casi totalidad de los Oficiales Superiores han obtenido experiencia propia como consecuencia de haber participado en las Operaciones PETERSBERG de Mantenimiento de la Paz y Ayuda Humanitaria, en países extranjeros. Experiencias que pueden dar cuenta de los problemas a presentarse cuando el resguardo de las acciones no está bien desarrollado.

En cuanto a ejemplos a considerar para estar mejor preparados para hacer frente a situaciones futuras de “conmoción interior por efectos de la naturaleza”, se destacan en esta oportunidad los que proporcionan las FFAA de PERÚ y de ESPAÑA, países que cuentan con Elementos operacionales específicos y permanentes para ejecutar, en primera instancia y luego según vaya evolucionando la situación, las acciones más convenientes para el apoyo a la población.

El colorario de esta reflexión es este: La Operación “Grl BELGRANO es una fantochada.

Referencias:

(1)  Clarín del 24 de Abril de 2020.

(2)  Según el diccionario Larousse Arg S.A., edición 1986: Invención; acción poco seria.

(3)  Las otras tres Operaciones son: Imposición de la paz; Establecimiento de la paz y Consolidación de la paz. Operaciones en las que no participa la ARGENTINA porque requieren de armamento, equipo, entrenamiento, comunicaciones y logística adecuada para lograr la integración con Fuerzas Combinadas (de países diferentes, principalmente de la OTAN).

(4)  “…Experiencias obtenidas en UNPROFOR – Yugoslavia (y en otras) dan cuenta que en caso de despliegues reales de las FFAA, el Código de Disciplina es incompatible con las exigencias operativas…” (AL “R” Enrique Molina Pico en seminario sobre Justicia Militar en Universidad Complutense, ESPAÑA, 15/17 Dic 2017

C.A.B.A, 29 de Abril de 2020

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(*) El autor es Coronel (R), Oficial de Estado Mayor, Licenciado en Estrategia y Organización (IESE) y Coautor del “Proyecto FEDERACIÓN”, de Mutuales FFAA, Seg y Pol (s)

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